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Mentaychocolate
Participante

El episodio de Bertín Osborne versus Beatriz Montañezha arreciado el debate sobre ese elefante en la cacharrería política llamado Podemos. Lo sucedido en Hable Con Ellas ha tenido una gran virtud, ha popularizado ante una gran audiencia poco politizada la simpatía de Pablo Iglesias por el régimen chavista. Además, se ha dado un hecho insólito en gran cadena comercial, a saber: en este caso la poca habilidad retórica y la poca dotación informativa -asombrosa en una profesional de la actualidad- estaba en el lado de quien defendió a Iglesias. La simpatía y el tono sonriente de Osborne junto con su conocimiento de la realidad venezolana han hecho que Podemos haya perdido esta batalla y eso se ha traducido en inquietud entre sus filas en las redes sociales.

El manual importado por la dirección de Podemos tiene muy asumido que la intimidación es una eficiente arma para construir hegemonía política. Y la actuación en formato turba es la materialización civil, urbana y en las redes de esa intimidación teorizada. Lo hemos visto con los escraches. Y el máximo exponente de esta práctica en Venezuela es la figura del motorizado tupamaro.

Hay cuatro recurrencias dialécticas en las que cae el podemita de base con la única intención de que te calles críticas, informaciones incómodas o simples caricaturas:

  1. El clásico «facha».No perderé ni un minuto en comentar tan manido derroche de elocuencia porque ya lo hizo para siempre Carlos Esteban en su definitivo artículo: «Fascista».
  2. «Un respeto para el millón doscientos mil votantes de Podemos.»Esta te la sueltan en cualquier contexto, es como un bozal. Usan a sus votantes de escudo humano para evitar la crítica. Por esta regla de tres, no podríamos criticar nunca al partido que gobierna. Muy de la Casta… Es verdad que uno se pregunta sobre cuál es el grado de información que tenían muchos de los votantes de Podemos sobre la vida y milagros de su dirección, pero eso -que yo sepa- no es una ofensa, es una observación tras el trato con sus votantes menos conectados a la actualidad política aunque enfadados con razón con la misma.
  3. «Mucho miedo tenéis para insistir tanto en el ataque a Podemos». Ésta es de un cinismo más retorcido. Reconocer el miedo está mal visto en esta sociedad de infantes bravucones y usando eso como impulso quien te habla quiere hacerte decir que Podemos no te da miedo y con ello se aseguran el avance. Y sobre todo que te calles para demostrar que no tienes miedo. Pues no, hay que ser sincero: sí, Podemos da mucho miedo y está más que justificado. El miedo es un mecanismo natural de alerta, lo importante es que no acobarde ni paralice.
  4. Y la más descarada, la etiqueta definitiva, el eje central de toda su intimidación dialéctica es acusar de «casta» a todo crítico o persona que muestra su preocupación ante el ascenso de Podemos. Quieren que cale la dicotomía: o la Casta o nosotros. Todo el mundo es casta menos ellos, ahí se intuye su vocación de partido único. De único movimiento popular. Y curiosamente, el término «Casta» los acerca a la retórica de la extrema derecha más antisistema.

No hay que cansarse en decir que quieren sustituir las actuales castas extractivas que sufrimos por otra: la suya. ¿Una Neocasta como la boliburguesa? Es lo que sucede cuando se hiperfaculta el poder público como ellos quieren: la capacidad discrecional de repartir privilegios se hace más difícil de contener. Es en enorme medida lo que nos ha sucedido en España con estas mayorías confiadas en el Estado y es lo que sucede en la actual Venezuela chavista. Osborne lo explicó bien hablando de mordidas por importar productos, buena parte de la boliburguesía ha surgido al calor de las fuerzas armadas. Primero se ataca la libertad de comerciar y luego los agentes armados por el Estado te cobran por dejarte pasar.

La cúpula de Podemos representa la peor versión de la democracia y la generalización absoluta de la miseria por defender un régimen como el venezolano que se instauró con gran apoyo popular pero que ha pisoteado todos los derechos fundamentales en nombre de la mayoría. Hoy -siendo suaves- ya no sabemos ni si es mayoría.Y se ha blindadocomo una mafia en el poder. O mejor dicho, como varias mafias en una, el chavismo está en crisis interna.

A pesar de los clásicos, que la democracia puede devenir en tiranía parece un secreto para el buenismo democratista que varias generaciones hemos respirado desde el colegio. Así que mucha vigilancia -que diría Jefferson- no dejemos que los dos lobos y la oveja decidan por votación qué hay para cenar -que diría Franklin-.

Hablan de «democracia radical» pero aún no han asumido que la libertad de expresión es el elemento esencial en un régimen de libertades para el sometimiento a examen de todo tipo de postulados. También los de Podemos. Monedero, simulando sin éxito la pureza del novato político, pretende que las críticas sólo se dirijan a la «Casta», no a la Neocasta. Y aplicando el manual chavista, ha llamado golpistas hasta a los críticos internos con la dirección de Podemos. Al tiempo, esta actitud de Monedero y el término «casta» pueden ser el gran impedimento para los acuerdos con la IU que pilota, cada vez más, Alberto Garzón. Alias «el Mesurado», desde la aparición de Pablemos.

Un liberal-demócrata está acostumbrado a la crítica, me temo que un radical-demócrata no tanto. Y ya ocupan escaños.

Recordemos a los periodistas que compadrean con Podemos su insolidaridad con sus colegas de Radio Caracas Televisión, NTN24 Venezuela y Globovisión. Recordemos a los periodistas de actitud apaciguadora con Podemos que muchos de sus colegas que hicieron lo mismo con Chávez en los 90, hoy lo lamentan profundamente y tienen graves problemas para ejercer la profesión.

Quieren callarte en tus críticas a sus promesas económicas.Quieren callarte cuando descubres sus infinitas contradicciones. Quieren callarte cuando dejas en nada la superioridad intelectual y moral que creen ostentar.Quieren callarte cuando informas de sus dependencias nacionales y extranjeras. Quieren callarte cuando aguas la fiesta contraponiendo el ser al arengado desear. Quieren callarte cuando expones sus connivencias inconfesables del pasado reciente y disimulado presente. Quieren callarte porque piensan en fortalecer una hegemonía cultural que ya tienen, su tendencia electoral no es más que la concreción política de una serie de memes instalados hace mucho. Pero sólo podrán callarte, si de facto te callas. Y gracias a eso, si te callas, un día la intimidación gobernará a sus anchas. No sé si llegamos a tiempo.