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¿Y después qué?

Después de las fiestas es propio hacer balance de lo ocurrido, quienes tienen la obligación de hacerlo, que son los representantes locales elegidos, en función de la situación del momento, las pueden catalogar de excelentes o calamitosas; como no me encuentro en esa situación pero si en la libertad de decir lo que me parece, dejaré algún asunto que entiendo mejoraría en algo el devenir de estos días de festejos y barullos.

También no es menos cierto que hace algún tiempo no vierto por aquí mis peroratas por varios motivos, uno de ellos el no querer coadyuvar a lo que parece ser un clima social enrarecido por el simple hecho de estar en una u otra opción política, incluso aquel «Pepito Grillo» que de cuando en vez  cantaba por este prado, ha cesado su chirriar por aquello de no añadir más ruido al existente, que además parece que últimamente hay quienes están dando por sentado que existen dos pueblos claramente diferenciados en función de no sé qué cosa, y además existen voceros que se están encargando de pregonar con no sé qué objetivo, aunque lo intuyo; en este asunto habría que preguntarse desde cuándo y porqué; incluso quien parecía que eran uno de los actores principales del asunto y después de algún tiempo apartado de la vida pública, no parece que haya contribuido a mejorar el ambiente, más bien ha ido en aumento.

Pero vayamos al grano y no nos perdamos en laberintos excusados, también entiendo que lo que yo pueda proponer será como predicar en desierto por aquello de no dar su brazo a torcer quien piense que es un pulso a la persona antes que reconocer las propuestas de otros, allá su particular ver y entender.

Voy a contar mi parecer y lo que me han hecho llegar en varias ocasiones y por varios medios:

  •   Con aquello del cambio de pavimento en lo que es la zona de solaz garrovillana, La Laguna, la sensación térmica es que ha aumentado algún que otro grado, provocando estos días del estío mil comentarios sobre el calor que irada el nuevo suelo, ya propuse la posibilidad de instalar difusores de agua pulverizada para hacer la estancia más agradable, no me atrevo a decir que la cuestión debe ser tomada por los hosteleros que ocupan el espacio público o por quien administra lo que es de todos; volverá el verano y el asunto estará pendiente.
  •  Quedándome es esa misma zona he comprobado estos días a primera hora de la mañana como los empleados del servicio de limpieza se afanan en mantenerla lo más aseada posible, a mi parecer con herramientas cuasi ridículas ¿no sería más rentable, más higiénico y más operativo dotar a la zona de tomas de agua apropiadas para baldear y así de paso refrescar?
  • Otro tanto se podría hacer en la zona conocida como «zona joven» y su área de influencia.
  • Se me quejaba algún hostelero de La Plaza sobre al abuso y mal uso que se hace de los servicios en sus establecimientos, los cuales no se pueden ni se deben de cerrar salvo causas de fuerza mayor, también es cierto que con la cantidad de personas que acogen los festejos taurinos y la cantidad de líquido que se trasiega se debería de habilitar servicios públicos bien móviles o fijos temporales (camiones apropiados para el asunto) y evitar la imagen de micionadores –valiente palabro me acabo de inventar– dando el trasero pero con lo otro al aire y contra la pared.
  • Esto mismo en la zona de botellones, que no es patrimonio solo de jóvenes, se podría instalar, y según noticias de última hora existen servicios públicos cerca de ella pero que se encuentra a la espera de que aparezca la llave de la puerta para poder ponerlos en servicio. A ver si para el próximo verano están operativos.
  •  Asunto sobre civismo: estos días a parte de estar las calles sembradas de plumas de alguna especie invasora, como se llaman ahora, lo más moderno es tirar los vasos y envases varios allí donde ya no sirve, y las ventanas del pueblo parecen ser los lugares apropiados para descansar de todo tipo de artilugios que tuvieron fin de uso para el que fueron destinados, por mucho que los servicios de limpieza lo intenten, son más los incívicos que ponen su granito de arena para que al paro y empleo semi-precario no les falte faena.
  •  En el ámbito privado quienes nos prometíamos un nuevo servicio para BBC (bodas, bautizos y comuniones) con la ampliación de la Hospedería nos hemos visto como se ha degradado la atención puntual al cliente, me imagino que por aquello de hacer rentable los grandes eventos en detrimento del pequeño usuario. Aquí podría contar experiencias propias: el pasado almendro en flor me acerqué a media tarde a tomar algo con visitantes amigos, la sorpresa fue que tenían la atención al público cerrada en la cafetería, entiendo que por falta de personal. Otro tanto me ocurrió cuando me senté en las mesas que tenían en el porche y a la vista del tiempo que llevaba sin ser atendido me acerque para reclamar atención y me dijeron que allí no se servía que tenía yo que ir a por las consumiciones ¿puede un establecimiento de esa categoría con no sé cuántas estrellas dejar de atender a los clientes? entiendo otra vez que por falta de personal.
  • Cuando escribo esta matraca leo que ha habido un incendio en una casa del pueblo, pero que felizmente la cosa no ha llegado a mayores en cuanto a daños personales. El hecho ha sido durante la madrugada y que han sido los propios habitantes quienes han apagado el fuego y posterior ha llegado una dotación de bomberos desde Cáceres. Aquí he echado de menos el tañer de las campanas como era costumbre en estos casos, además con toque propio, y que a la escucha de aquel se sumaba la gente para colaborar en la extinción.
  • Más sobre sonidos y tañer: ¡Ay! De aquel tañer  del reloj de la villa que ayudaba a quienes estaban pendiente de oír caer las horas de la madrugada para levantarse o salir a las faenas, aquel fue apagado por alguna cuestión que no llego a entender.

Me da que como siempre me he pasado y os tengo aburrido. Punto y final.

 

2 opiniones en “¿Y después qué?”

  1. kupiu dice:

    Muy acertado

    Suscribo todas y cada una de tus criticas, constructivas por supuesto, ya que creo que todos hemos podido apreciar en estas fiestas las carencias de nuestro pueblo. Es triste decirlo pero Garrovillas no esta preparado para acoger esta afluencia de gentes que cada vez demandan mas y mejores servicios. La situación por las necesidades que tienen los que nos visitan ha cambiado mucho y los pocos emprendedores destinados al servicio son insuficientes y sus instalaciones no dan para mas. Vuelvo a decirlo es triste muy triste.

    Por no hablar de la falta de calculo del consistorio que esta mas pendiente de los post en las redes sociales que de prever adecuadamente los pequeños detalles de los eventos que al fin y al cabo es lo que da el toque final y lo que marca diferencia entre perfecto o “menos mal que”. Lo ha demostrado con las improvisaciones del cartel de fiestas que a sido desastroso, ya que no se sabia ni cuando, ni como, ni quien.

    De vergüenza también lo que llamamos “la calleja de Patata” que se ha vuelto convertir en “la barrera” que fue años atrás por donde no se podía caminar sin pisar los charcos de orín.

    Mejorables muy mejorables las fiestas en honor a San Roque de 2017.

  2. Wifredo dice:

    Yo tambien suscribo la perorata y estos malos pasos:

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