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Protejamos los pinaris

Voy a empezar diciendo que: no tengo ni idea de agricultura, tampoco mucho de ecologismo; me gusta admirar el campo, me gusta respetar el medio ambiente y colaborar en la medida de lo posible con el sostenimiento del medio natural, pienso que todo lo que estas generaciones hagamos en este beneficio redundará en un mundo mejor para el futuro y especialmente para las generaciones venideras.

Dicho esto, tampoco comprendo algunas actitudes excesivamente beligerante sobre todo lo que sea progreso, ni tampoco el excesivo conservadurismo; pueden ser compatibles, como el cruzar la calle y hablar con el teléfono.

Viene a cuento esta sandez mía, que diría alguien, a resulta de la situación vivida hace unas horas en el entorno de Garrovillas con motivo del incendio que ha estado activo en los campos garrovillanos, al parecer por los términos del “Paraje Gallito”, y cercano a lo que se conoce como “los pinares”.

Por suerte y gracias tanto, a los medios oficiales, como a la colaboración de los vecinos, el incendio no ha ido a más y la situación se ha solventado rápidamente. Pero no por ello me siento satisfecho.

En más de una ocasión, dentro de mi entorno familiar, de amigos e incluso por esta web, se me ha oído y leído quejarme de la situación de abandono en que se encuentra el entorno rural, y especialmente los límites de las cunetas de las carreteras y la zona antes mencionada, los pinares.

He comentado siempre la necesidad de una limpieza y entresacado de la ingente cantidad de pinos nuevos que han aparecido en los últimos tiempos por floración espontánea -¿se llama así?-; sobre todo, ante el peligro de incendio y la dificultad de la extinción, en caso de producirse; he oído en más de una ocasión decir, que eso, al ser propiedad privada no se puede hacer nada, ¡sigo sin entenderlo! A mí me parece que haciendo una buena limpieza, saneándolos, dejando aquellos que sean más productivos (¿si es que se aprovecha la producción?), curándolos contra la pasionaria, etc., etc…, se ganaría, primero en seguridad, después en belleza e incluso en mayor y mejor calidad del piñón. No quiero ni pensar la catástrofe ecológica, natural, desaparición de zona nidícola de especies protegidas, económica, histórica y sentimental que sería, si en algún momento, ocurriera aquello que no se desea; todos sabemos que el pino por su conformación resinosa y la facilidad de propagación del incendio, debido a la explosión de las piñas, sería un problema de una envergadura incuantificable.

Aprovechando el momento de agobio que se ha vivido estas horas atrás, y estando en caliente la situación, ya se está tardando en crear una mesa en la que participen las Instituciones Regionales, Provinciales y Locales, conjuntamente con los propietarios de los terrenos, y empezar a estudiar, articular y proyectar soluciones antes de tener que lamentar algún hecho no deseado.

Pienso que debería ser el propio Ayuntamiento quien requiriera la puesta en marcha de la iniciativa y contar con aquellos Organismos involucrados en el asunto: (INFOEX, Diputación Provincial a través del área específica, ADENEX, propietarios, Guardia Civil, Bomberos…)

Como ya he dicho más arriba esto que aquí expongo no es algo puntual, llevo defendiéndolo desde hace mucho tiempo, también intuyo que tampoco es el momento de meterle mano al asunto por varios motivos: la climatología con los rigores del verano no me parece que sea la época de meter en la zona a personas con herramientas que lo único que puede hacerse es provocar otro incidente, al tránsito de vehículos también agravaría la situación, igualmente los servicios de extinción de incendios deben estar en situación de alerta durante los meses estivales. Estos trabajos deberían empezar a hacerse primero en otoño cuando los pinos tienen menos actividad y luego hacer una limpieza en primavera a la vista de la aparición del rastrojo y de las hierbas secas como producto de las lluvias primaverales. Pero doctores tiene la iglesia.

Ya reconocía al principio de esta disertación mi desconocimiento sobre el asunto, y posiblemente habré cometido alguna aberración, tanto en lo ecológico como en lo rural y de métodos de prevención y extinción de incendios; mi intención solo es aportar y si acaso, abrir algún interés en el asunto; que además de todo lo anterior, sería una nueva actividad laboral, de la que estamos muy escasos, durante el otoño y la primavera.

Para que no nos acurra como a Gata: “PROTEGAMOS LOS PINARIS”

Fotografías cedida por José David Barroso

 

2 comentarios

Totalmente de acuerdo contigo

Totalmente de acuerdo contigo Julio, no quiero ni pensar si algo como lo de ayer hubiera pasado en la zona de los pinares. He pasado muchas horas entre los pinos que rodean la casa de campo de mis padres y mis tíos y no hace mucho tiempo he ido por los alrededores del embalse y es increible la cantidad de pinos pequeños que hay ¡qué peligro!. La verdad es que algo habría que hacer para defender ese patrimonio natural y de incalculable valor ecológico.

A vuelta con el problema de la masificación de los bosques

Artículo publicado en el diario Hoy sobre lo que yo comentaba días atrás. Sigo pensando que deberíamos tomarnolo en serio.

http://www.hoy.es/extremadura/201607/08/region-tiene-bosques-demasiados-20160708224628.html

Palo y zanahoria. Tirón de orejas y palmada en la espalda. Se los da WWF(World Wildlife Fund, en español Fondo Mundial para la Naturaleza) a la Junta de Extremadura en su último informe anual sobre los incendios forestales en España, que incluye una valoración sobre las políticas que en torno a esta materia desarrollan los distintos gobierno regionales.

En su radiografía a la comunidad autónoma, la organización dedica el capítulo inicial a hacer un diagnóstico general. Y en él, menciona en primer lugar «la escasa profundización sobre el problema de los incendios en Extremadura». Se refiere fundamentalmente al pobre análisis de datos. En su opinión, que la comparativa se limite a enfrentar el periodo 2011-2012 con el 2009-2010, como hace la Junta, es «insuficiente para conocer en profundidad las tendencias de este fenómeno, puesto que se deberían analizar al menos las dos últimas décadas».

Acto seguido pone el dedo en la llaga sobre cuatro cuestiones más. La primera es el hecho de que se cite al origen natural como uno de los principales riesgos de incendios, «obviando que hasta en un 96 por ciento de los casos está detrás la mano del hombre, bien por negligencia o bien por intencionalidad». La segunda es que «los principales sistemas forestales extremeños presentan masas demasiado densas (un elevado número de árboles por metro cuadrado de monte), salvo las formaciones adehesadas». En tercer lugar, los autores del informe refieren que «el problema más grave son los grandes incendios recurrentes en determinadas comarcas, principalmente en montes públicos del norte de Cáceres (Hurdes, Ambroz o Tiétar)». Y por último, reseñan que «aunque la normativa exige a los propietarios de terrenos forestales la redacción y ejecución de planes de prevención de incendios, existen escasas ayudas y subvenciones para el cumplimiento de la misma».

«A pesar de que los bosques se identifican como un aspecto clave para el medio natural de Extremadura –continúa analizando WWF–, el Gobierno regional identifica pocas necesidades en materia forestal, entre las que podría destacarse la puesta en valor de los recursos naturales y paisajísticos a través de prácticas y técnicas productivas sostenibles».

Iniciativas a tener en cuenta

Pero no todo son reproches. A la organización ecologista le gusta que a quienes optan a cobrar las ayudas para la creación de superficies forestales se les exija utilizar especies autóctonas y adaptadas a las condiciones medioambientales y climáticas de la zona. También aplaude que sea obligatorio usar como poco tres especies de árboles, cada una de ellas ocupando al menos el diez por ciento de la superficie total, y que además, el diez por ciento de la masa sea de frondosas. Son criterios que persiguen conseguir «masas mixtas e irregulares, más resistentes a posibles futuros impactos», subraya la organización en defensa del medioambiente, que además, considera «muy acertada la ayuda para la mejora de sistemas agroforestales».

Igualmente, califica como acertado que existan subvenciones para adaptación de sistemas forestales. «En Cáceres –reflexionan los autores del informe–, hasta un setenta por ciento de los grandes incendios se inician en masas monoespecíficas, por lo que la diversificación de especies hacia bosques mixtos resulta de especial interés». «Sin embargo –añade–, a través de esta partida podrán financiarse inversiones en usos recreativos, lo que WWF considera secundario frente a mejorar la calidad de las masas forestales». Es decir, su tesis es que la región tiene bosques con demasiados árboles y poca variedad, y llama a trabajar para romper este desequilibrio.

Otro aspecto que destaca es el interés de la Junta por fomentar los montes productivos, con usos diversos, «con especial atención a aprovechamientos tradicionales como la resina, piñón, setas, corcho y biomasa». «WWF considera que esta medida es positiva para promover bosques multidisciplinares, que contribuye a generar empleo y fijar población en el medio rural, pero faltan criterios y condiciones que aseguren la sostenibilidad de las operaciones», valora el estudio. Igualmente, cree positivo «el apoyo para la conservación y promoción de los recursos genéticos forestales».

Un aspecto que no valora de forma tan positiva es el del presupuesto destinado a costes elegibles para la prevención (construir pistas, cortafuegos, puntos de agua, instalaciones de vigilancia, trabajos selvícolas…). «Esta última acción –señala el análisis– es más coherente a largo plazo, porque incide en la reducción de la vulnerabilidad de las masas forestales, al diversificar el paisaje y crear discontinuidades, aunque no se especifica el peso presupuestario que se destinará a ella».

 

Protejamos los pinaris

 

 

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