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La politica del silencio no funciona

El cacereño acaba de obtener la máxima puntuación en su tesis doctoral en la Universidad de Murcia.

Roberto Carlos Valle Criminólogo, doctor cum laude por la Universidad de Murcia

Sobresaliente Cum Laude. Éste es el reconocimiento que ha obtenido el criminólogo cacereño afincado en Murcia, Roberto Carlos Valle Cordero, tras presentar su tesis doctoral. Después de casi seis años de investigación, el pasado 12 de julio puso sobre la mesa del tribunal de la Universidad de Murcia (UMU) el resultado de su estudio, en el que el experto cacereño analiza las muertes violentas y sospechosas de criminalidad en la región de Murcia.

Valle manifiesta que siempre tuvo interés en preguntarse por qué se producían estos fallecimientos, y que fue José María Montero, director del Instituto de Medicina Legal de Cáceres, quien le animó a estudiar criminología.
La tesis doctoral es una muestra del interés que siempre ha tenido por buscar explicación a las muertes violentas: homicidios, suicidioss y accidentes. En su estudio, ha analizado 6.698 autopsias judiciales realizadas entre los años 2001 a 2009 en el Instituto de Medicina Legal de Murcia, con el objetivo de conocer las variables individuales que concurren, así como identificar algunos factores de riesgo en la población. Toda la información recogida le ha llevado a elaborar una base documental que sirva a otros investigadores. Su trabajo ha sido dirigido por otro cacereño, Aurelio Luna, catedrático de Medicina legal en la UMU.
Del análisis se extraen una serie de conclusiones, pero Roberto Carlos destaca una que le ha llamado especialmente la atención. Según su investigación, la tasa de suicidios es seis veces mayor que la de homicidios. Para él, este dato «demuestra que la política del silencio de las instituciones sobre los suicidio no funciona».
Su tarea no ha sido fácil. La inmensa cantidad de cifras recopiladas ha dificultado y ralentizado el trabajo. «Los datos solo estaban informatizados desde el año 2004», apunta. «Ha sido un trabajo de mucha paciencia y honestidad, quería una tesis sincera».
El criminólogo reconoce que sintió una tremenda alegría al conocer su calificación. Era el resultado de una larga investigación, que había merecido la pena. En palabras de Valle, «es la recompensa moral de saberse capaz de manejar toda esa información, y que además resulte últil». «Creo -añade- que soy el primer doctor en criminología de Extremadura». Actualmente, trabaja como técnico forense en el Instituto de Medicina Legal de Murcia, pero confiesa sus ganas de regresar a Cáceres para poder compartir su alegría por el reconocimiento de su labor con sus abuelos.
Y es que Roberto, qu tiene nuevos proyectos en mente, no olvida sus raíces extremeñas. Ejerce como presidente fundador de la Asociación Ibérica Extremeña, y aunque «todavía en pañales», crear una asociación de extremeños en Murcia es uno de sus próximos objetivos. Confiesa que le gustaría volver a Extremadura, y a la vista está que conocimientos no le faltan, aunque su actual trabajo en el Instituo de Medicina Legal y las publicaciones sobre su tesis aún le tienen atado a tierras murcianas.
Fuente Hoy.es :  http://www.hoy.es/v/20120723/caceres/politica-silencio-funciona-20120723.html

2 comentarios

Felicitaciones

En un tiempo en que la mediocridad campa en la escena pública, y se convierte en una maldición a la que fatalmente parecemos abocados en España, es un placer que me reconcilia un poco con este desgraciado país saber que hay gente, como Roberto, dedicadas, trabajadoras y que alcanzan la excelencia en su campo de manera discreta y sin las alharacas, a todas luces injustificadas, a que otros nos tienen acostumbrados. Si además estamos hablando de un paisano y tienes una novia diplomada en Criminología la satisfacción es triple. Gracias a gente como él esto no se va al guano, pese a los denodados esfuerzos de muchos porque nuestro futuro sea la ruina más absoluta, tanto en lo moral, como en lo material. 

No conozco mucho a Roberto, más que por las referencias de su primo Ricardo, íntimo amigo desde hace muchos años. Ante esta feliz noticia sólo me queda felicitarle por su trabajo a él y a sus padres, Jesús Valle y Pilar Cordero, personas que siempre han gozado de mis simpatías y de las de mis padres. Y hago extensiva mi felicitación a ellos, porque soy consciente, por propia experiencia, de lo que cuesta, en términos económicos y humanos, esforzarse por que un hijo desarrolle unos estudios en la distancia, sin otra esperanza de éxito que la confianza que en él y en su trabajo se deposita. Ahora toca recoger los frutos de lo que, en su día, se sembró.

Por todo ello, enhorabuena a Roberto y a su familia.

 

Álvaro Ávila García

 

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