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La Junta comprueba que son rocas magmáticas lo que parecían fósiles de huevos de dinosaurio


El paraje, de interés geológico, está en el término municipal de Garrovillas de Alconétar, junto a una calzada romana bien conservada
No ha habido suerte. La Junta de Extremadura envió ayer por la mañana a un geólogo y a un arqueólogo a la zona en donde hace once días el veterinario cacereño José Manuel Mangas encontró extrañas formaciones que hacían pensar que podían ser fósiles de huevos de dinosaurio o rocas. Los expertos de la Junta indicaron que son diabasas, rocas magmáticas, como ya había apuntado al Diario HOY la Asociación Geológica de Extremadura (Agex).

Cáceres no ha tenido tanta suerte como en otras zonas de España en donde en las últimas décadas se han encontrado fósiles de dinosaurios, siendo estos yacimientos explotados como un atractivo turístico. Lugares como: Galve (Teruel), los yacimientos de Las Hoyas y Lo Hueco de Cuenca, Asturias, Morella (Castellón), Salas de los Infantes (Burgos), Arén (Huesca), Lleida, Guadalajara…

No obstante, el paraje de Garrovillas tiene un cierto interés geológico, que ahora es reconocido gracias a que el veterinario José Manuel Mangas se lo comunicó a la Junta de Extremadura. Él fue quien ayer llevó a este lugar al arqueólogo y al geólogo de la Junta.

El paraje se encuentra en el término municipal de Garrovillas de Alconétar. Se llega hasta este lugar tomando un desvío a la derecha en la carretera que comunica la Nacional 630 con Garrovillas de Alconétar. El desvió está a unos siete kilómetros desde el cruce con la Nacional 630. El camino, conocido por pescadores de la zona, es accesible en coche, llegando después de varios minutos a la orilla de la cola del Pantano de Alcántara.

Las curiosas rocas con forma de huevo están recubiertas de varias capas, y es llamativo que muchas de ellas están incrustadas parcialmente en otras rocas y al moverlas salen con facilidad de su asentamiento. Es una zona del pantano que está visible debido a que ha bajado el nivel del agua, pero seguramente dentro de unas semanas, con las lluvias, se volverá a cubrir. Hay cientos de estas rocas que ahora se pueden ver sin problema.

Al haber bajado bastante el nivel del agua, en esta cola del embalse, junto a las diabasas, también se puede admirar una calzada romana muy bien conservada, que se adentra en las aguas del embalse.

La Asociación Geológica de Extremadura señaló al Diario HOY que estas diabasas forman parte de un dique de roca proveniente del interior de la tierra, que hace más de 200 millones de años se emplazó en la corteza terrestre aprovechando una gran fractura.

El dique, que tiene un recorrido de más de 500 kilómetros desde Castilla al Alentejo portugués, tiene por nombre el Dique Messejana-Plasencia.

La falla y dique de Plasencia está situada en el noroeste de Extremadura, discurriendo su trazado desde Alburquerque hasta Tornavacas, pasando por el término de Garrovillas de Alconétar. Este accidente tectónico, único en España, está constituido por diabasas y gabros.

La diabasa es una roca extremadamente dura y resistente, y químicamente tiene un parecido con el basalto. Su nombre procede del griego, y significa «que sale a través de otra roca».

Fuente https://www.hoy.es/caceres/junta-comprueba-rocas-20190411002821-ntvo.html

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