Inicio » Fiestas locales

IV DIA DE LA TAPA

El 7 de diciembre de 2014 podremos degustar la variadas y sabrosas tapas que prepararán nuestros hosteleros locales. El precio de cada tapa será de 1€.Un jurado, compuesto por personas relacionadas con el mundo de la cocina y la hostería serán los encargados de degustar y valorar las tapas. 

1 comentario

San Roque va de tapas

Hacía algún tiempo que no visitaba yo a mis apatronados garrovillanos, sabéis que suelo asistir a los eventos festivos, pero siempre que sean en conmemoración de algún compañero residente en el empíreo. Aprovechando que tenía que bajar para la comida de confraternización con “la Conce”, -eso para los amigos- en el santoral debe de buscarse como Inmaculada Concepción, pensé que bajar para un día no me merecía la pena, así que decidí bajar la víspera, (siempre se ha dicho aquello de “por las vísperas se conocen los santos”), así lo hice.

Estaba dando una vuelta, que siempre me gusta ver las modificaciones que se realizan en el pueblo. La verdad que grandes cosas no he notado; una acera por aquí, una pintura verde simulando césped por allá, una placa nueva en un edificio público aunque el edificio lleve algún tiempo en uso; cierto es que la Avenida de mi compi “la Sole” la tienen como si le hubieran dado esa pastilla de color malva, totalmente levantada. También he visto una especie de caja de alambres; preguntado a los lugareños me dijeron que eran unas pistas de pádel, ¡bien!, ¿de qué?, yo no sé qué es eso, pero según me explicaron es como jugar a “los boleaus” pero en lugar de tirar contra una pared hay que intentar darle al contrario ¡la cuestión es tirar a quien sea y con lo que sea! Lo que sí me he percatado es que todo esto se ha producido en los últimos tiempos, como sigamos así de aquí a mayo, en lugar de superávit vamos a tener que pedir algún préstamo. No digo yo que eso esté mal, siempre que lo que se gaste pase de las arcas munícipes a la “faldiquera” de los contribuyentes, ¡bien está!

Sigo con lo del principio que me enrollo como un repollo y no digo nada más que bobadas que diría alguien. En la vuelta me tope con el Salvador, también compañero del espacio sideral y decidimos ir dando un paseo al Morisco porque me quería enseñar una especie de plaza de toros que han hecho a la entrada del pueblo, pero resulta que nos quedamos en el Morisco, pero en el Mesón porque era el día de la tapa, ¡otra vez!, ¿de qué? pregunté yo, “el día de la tapa que no te enteras contreras”. Y ya me instruyeron “grosso modo” sobre lo de la tapa; que se usaba antiguamente un trozo de pan o jamón, esto menos, claro, para evitar que las moscas y mosquitos no se bebieran el vino de los parroquianos. Enterado del asunto decidimos tapear que dicen los mundanos.

Lo del día de la tapa me parece una muy buena idea, ahora bien, como sabéis que soy un poco puñetero, me gusta sacar algo de punta al lápiz, y no con intención de crítica sino de poder decir lo que me parece, por ello diré: Primero, que habiendo un fin de semana de tres días se podría haber hecho lo del concurso de Tapas por lo menos durante dos de ellos; la razón, porque hay que tener mucho tiempo y un buen saque para probar todas y cada unas de las ofertas que había sobre las barras de los bares; me imagino que el Jurado llegaría a casa como un pote, si es que las probaron todas. Segundo, esto llevaría a la no masificación de los establecimientos, así el personal se podría tomar la cosa con más sosiego. Tercero, los expendedores no tendrían la premura y el agobio que se reflejaba en la cara de la mayoría de ellos. Cuarto, no se les hubieran terminado las tapas del Concurso a la mitad de “las once”. En fin, que la iniciativa es buena como decía, que a los bares le entra un emolumento extra al cobrar, poco pero cobran, lo que a diario, -cuando abren y los que abren- te suelen poner algo como aperitivo sin soltar pecunia alguna; también se notaba que había personal que durante otros fines de semanas no “arracean” por esa Laguna; la diáspora y los campos coadyuvan en esto último. Eso sí, eché de menos algunas de esas pandillas multitudinarias que cuando deciden sentarse en la Laguna ocupan buena parte de ella; estarían dispersos.

Seguro que a los Organizadores les habrá valido para coger experiencia y no solamente hacerse un ditirambo propio, yo me atreveré a proponer una cuestión; que aparte del jurado pueda participar el público, eso sí, elegir “a galleti” a los participantes para evitar suspicacias y votos en función de amistades y simpatías.

“¡Las tomamos bien tomás!” y eso que yo con mi celiaquía no encontraba mucha, por no decir ninguna oferta, me tuve que conformar con pedir favores en el día que menos están los hosteleros por esa labor.

A última hora entre algún vino del lugar, algún que otro tintorro y para finalizar con buen sabor de boca “dulce eva”, con toda esta “rebrugiña” y como iba de tiros largos, o sea con el hábito, me enganchaba en todas las raíces de los árboles que están al descubierto en esa Laguna. ¡La podían dejar así para que los “chiquetis” jueguen con la tierra que es muy sano!, además haríamos talleres de “juegos viejos” (el cerrupicu, la meta, los bolindris, la piquena…). No os preocupéis los bailones que ya he pensado en vosotros, en lugar de estar los músicos en el escenario “semi-perpetuo”, estos –los músicos- se bajarían al suelo y el que quiera bailar que se suba al “estaribel”, así los que nos sentamos por imperativo propio de la edad y otras cuestiones, veríamos quienes son los mejores “danzantis”.

Para destemplar la melopea propusimos a mi compañera “Puri” que nos invitara a café en la Hospe, y me salta que su festividad no es mañana, que ella la celebra el día 2 de febrero, día de la Purificación de María, más conocida como “las Candelas”, y que no toque ese tema que es motivo de controversia con su santo varón. Total que tendré que volver también para esa época, ¡si no bajo antes claro!

Ya de recogida a mi ermita y por aquello de acompañar a El Salvador y su acompañante se nos ocurrió irnos en lugar de por “la corredera” por la calle Naranjo, ¡madre mía que miedo! ¡Oscura como la boca de un lobo!, tanto es así que se nos cayó una moneda de 2 “leuros” (la más grande)  que nos había sobrado de la peña y no fuimos capaz de encontrarla, y mira que no nos hacía falta alumbramiento personal, pues nada, allí se quedó para el que madrugue. Esto último lo pongo por si a bien lo tiene quien corresponda, darse una vuelta por la citada vía después de las 7 de la tarde e intentar, ¡ya no encontrar una aguja en un pajar!, sino el simple hecho de poder abrir la puerta de casa para entrar en su vivienda; ¡que a lo mejor me responden que ponga “un cerroju y una tranca!”.

Como no tengo abrigo  que estrenar y el hígado no aguanta dos seguidas, me quedaré en mi ermita hasta la “prochaine fois”. Me despido en francés porque es mi lengua nativa y así practico para que no se me olvide.

 

Julio Saavedra Gutiérrez

 

Comentarios cerrados.