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pulgacojonera
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Cándido Javier Gil PizarroHace 31 minutos · EditadoLa falta de rigor es uno de los mayores inconvenientes con que nos encontramos todos, pero más si cabe, quienes hemos tratado de hacer de eso, del rigor, casi un estilo de vida. No reconozco distinción por sexo, ni por razas, etnias, religión u otros, incluido el que se tenga o no carrera, pero sí establezco una separación muy nítida, entre quienes son serios y rigurosos, y quienes no lo son. Y de estos últimos los hay, y muchos. No voy a entrar en desgranar los discursos de algunos portavoces y gentes de partidos, porque eso es un compendio. Mejor fíjense en este ejemplo sacado de alkonetara. Uno, que como es anónimo no sé si será Una… que dice que va paseando por Garrovillas, relata: “veo a muchos chicos trabajando y resulta que son hijos de simpatizantes de la Psdg”. Hay que hilar fino. Yo a la mayoría ni los conozco, éste sí, y a sus padres también, incluso las preferencias políticas de estos últimos. Ahora mismo, el grueso de las personas que integran la plantilla del ayuntamiento pertenece al Decreto Experiencia y al de Parados de Larga Duración. Ambos los preselecciona el Sexpe, y selecciona un tribunal al que no pertenezco, y que está in integrado por funcionarios del ayuntamiento. Sigue en su paseo y comprueba que el marido de una concejala de la Psdg trabaja en las obras de la hospedería. En mi grupo hay dos concejalas y ninguno de sus maridos trabaja allí. Ante la llamada de atención de un tercero que le dice que cree que eso no es verdad, aduce: es que me lo ha dicho un vecino. ¿Ven ustedes el rigor?. Todos sabemos quién trabaja en la hospedería, y no es precisamente el marido de ninguna de mis compañeras. Sigue su periplo y observa, ahora sí, a un pintor. ¡Coño si es un Calceta, socio del señor alcalde!…..etc. Ni es calceta, ni es socio del alcalde, porque entre otras cosas el alcalde no tiene socios. Yo creo que debería disculparse, ya que no lo hará ante mí, por lo menos ante él. Enfila ahora el narrador la Corredera, hasta fijar su atención en un clínica dental, allí ubicada, y parece que lo estoy viendo.. ¡Pero si está en un local que es propiedad del alcalde¡. Mea culpa, mea máxima culpa, ¿quién me mandaría a mí adquirir el local que la caja de ahorros vendió allá en el año 1995, para establecer allí el modo de ganarme la vida?. Pero sobretodo, ¿quién me manda a mí alquilarlo, dicho sea de paso, con un contrato en toda regla y declarar los ingresos en hacienda?. ¿Ven ustedes el rigor?. Aun con todo, lo más impactante es la conclusión que este Sr. o Sra. obtiene cuando tras estos devaneos dice: “después de examinar todo, llego a la conclusión de que estamos gobernados por un dictador”. ¿Hay quién dé más?. Sigo recomendando la atenta y reposada lectura de la pagina que da soporte a todos estos, que según ellos, lo que están haciendo es un racional uso de la libertad de expresión. Saludos. Cjgil.