#109205
saavedra
Jefe de claves

Después de casi 24 horas detrás de las batas blancas, en ese I.C. y en el HSPA, uno sale con una sensación poco agradable; aparte de que el problema haya sido o no resuelto. La verdad que el paisaje en las urgencias es poco o nada gratificante; si además añadimos, el abandono que se observa en mobiliario, pinturas, material propio del lugar, etc. etc., es casi mejor olvidarse de esas últimas horas.

¿Y a qué vienes esto de alguien que en más de una ocasión ha comentado que no le gusta airear las cosas privadas? Intentaré explicarlo como casi siempre, a mi modo y manera, aún a riesgo de no ser entendido o mal interpretado.

En esta última visita he notado varias cosas, la masificación en el número de pacientes, el aumento en tiempo para ser atendido, -yo entre a las 17,30 y cuando salí por primera vez, para volver al día siguiente eran más de las 2 de la madrugada del otro día-, ha aumentado el mal concepto que se tiene de los profesionales de la sanidad entre los pacientes, raro era quien no contaba alguna historia particular quejándose del trato y del tiempo de respuesta, varios pacientes hicieron pública sus denuncias antes los responsables del Servicio, otros aguantamos estoicamente el turno al que los profesional, por mor de sus conocimientos y su criterio médico, nos infringe; se podía observar cierta tensión en el ambiente, éstos que reivindicaban alta y sonora su protesta, comprobado, eran atendido rápidamente. Y a esto último es a lo que yo quería referirme; valiente rollo me he marcado para decir que:

  •  No por dar más voces, y escribir palabras más gordas se tiene más razón, más bien al contrario, la poca que se podría tener se pierden.
  •  Hay quien tiene la facilidad de escribir, sentar su opinión, criterio e incluso idea política si necesidad de insultar, vejar, vilipendiar, y no sé cuantas cosas más, con el solo uso de la palabra, por estos lares hay varios y buenos ejemplos, otros que por un quítame esas pajas no han vuelto a escribir, aunque me imagino que si leen, y que nos obligaban a los que tenemos conceptos distintos a devanarnos algo más las seseras, cosa altamente recomendable; e incluso ha aparecido recientemente algunas plumas con nombre y apellidos de nuevo cuño, uno para querer demostrar el buen hacer en cuestión de dejar las arcas municipales saneadas y otro para contradecir al anterior, cosa de la que me alegro, siempre que sea en el buen uso de la palabra.
  • Otros la simple forma de escribir ya está predisponiendo al enfrentamiento, la enemistad, la defensa de su criterio ya es en sí una ofensa para quien no comulga y piensa como el escribiente, incluso quien se niega a escribir en un medio para luego usar ese mismo y pedir al personal que se identifique, no me parece de recibo.
  • Incluso quienes escriben al dictado, acordaros aquello que decía yo de amanuenses hace algún día.
  • Los que se carcajean porque ciertas féminas aparecen carcajeándose en una foto, cuando la risoterapia siempre fue más recomendable que el tener cara de sauce llorón.

Posiblemente podría seguir intentado defender que el tener criterios distintos y discutir a parte de no ser malo es sano, por eso tengo y la salud que tengo, (jajajaja que me meo toda como diría una amiga mía) e incluso reconocer que lo que antes se defendía desde una posición de la oposición, ahora ya no se acuerde uno de ella. Se acuerdan de “¡Auditoría, Auditoría!, no me vale lo de que se han hecho no sé cuantas, no, una general; bueno pues ya no se lleva eso. Aquello de la señalización de la salida por la autovía; e incluso votar en contra de establecer unos precios para la Residencia de Ancianos y después de unos cuantos de meses gobernando no se le ocurre presentar una propuesta para abaratar los precios que ellos votaron en contra. ¡Ay si yo supiera más!, alguna no se quedaría en el tintero, a ver si los nuevos escribientes nos recuerdan aquello de “donde dije digo, digo Diego”.

Y yo lo entiendo, pero quien tiene que reconocerlo posiblemente no lo reconozca.

Hay algunos que somos altos, guapos, listos y además no nos confundimos nunca. Con las faltas que tengo yo, más que un partido de futbol.

Finalizo, y por no quedar preocupados a mis amigos diré, que con lo que empezaba, nada nuevo bajo el sol, algún pinchacillo más que otro y ya estamos por aquí dando guerra. En cuanto a los menos amigos, e incluso a aquello que me giran la cara para no saludarme, decirles que de momento, y digo de momento, no voy  permitir que, no diría yo que se alegren, pero por lo menos me van a tener que seguir aguantando.

 

Julio Saavedra Gutiérrez