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liberal
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Después de este momento de exaltación patria, podemos pasar a más anécdotas. Para continuar diré que existen bastantes libros recopilatorios de anécdotas históricas. Yo tengo dos: uno es Historias de la historia, de Carlos Fisas y el otro, que recomiendo vivamente es «Las anécdotas de la política. De Keops a Clinton», de Luis Carandell.

De la más lejana antigüedad podemos destacar al faraón Keops. Este necesitaba fondos para la construcción de su gran pirámide, y cuenta Heródoto que tal era su falta de moral que puso a trabajar a su propia hija en un burdel para costear los gastos. Tan augusta meretriz pedía a cada cliente que pagara una piedra del monumento. La Gran Pirámide tiene más de 2.000.000 de piedras. Esperemos que no todas se pagaran con este procedimiento, pobre chica. Al parecer, tampoco le importaba mucho, porque esta actividad le permitió costearse, además, un monumento a sí misma.

Otra: Temístocles, vencedor de la batalla de Salamina, casó a su hija con un hombre muy culto, pero que no tenía grandes posesiones. Cuando sus invitados mostraban extrañeza ante el hecho, Temístocles les contestaba:
– Mejor un hombre que necesite riquezas que riquezas que necesiten un hombre.