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cfh0
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La hipocresía del «psoe» garrovillano es de manual político. Que tengan las narices de echarle la culpa entera a la actual formación de cómo está el paraje de «Gallito» manda narices, aun así no les quito la razón de que el estado en que se encuentra es lamentable y que POR SUPUESTO deberían ponerse manos a la obra ayer, pero repito, no sean hipócritas, que con ustedes la limpieza dejaba mucho que desear también, así como el acondicionamiento. El vallado lleva hecho un desastre mucho tiempo atrás, y no se preocuparon ustedes de arreglarlo tampoco. También han llevado auténticas ferias al paraje, sin importarles mucho qué impacto podrían tener en el entorno y han tenido el cuidado donde yo me sé en dejarlo todo como estaba. Que ahora les preocupe a ustedes el entorno del Almendro me parece totalmente oportunista. Nada más entrar por el camino de detrás del convento, de siempre ha habido un auténtico basurero de escombros, plásticos y demás desechos. Y cuando se llega al mencionado paraje siempre se ha visto lo «ecologista» que ha sido cualquiera de las plataformas políticas que ha habido, «papeleras» sin bolsas, botellas de vidrio rotas y tiradas por doquier, basura esparcida…etc

Aun así, saliéndonos de cuestiones políticas, el gran problema de que esté así también es culpa de ciertos salvajes que tenemos por «conciudadanos» de nuestra localidad y la pasividad de los que les rodean.  «Personas» a las que se les llena la boca declarando su «amor y cariño» por el entorno, pero que no tienen miramiento en reventar las dichosas vallas o incluso, para ser más apreciados por los cavernícolas de su «manada», llegar a moler un almendro a patadas, y por supuesto ensuciar y guarrear lo que quieren y más sin tener un mínimo de civismo por recoger su propia mierda. Y estoy seguro no, segurísimo, de que muchos de los «adalides del civismo» que son ustedes los del psoe (igual que pp, psdg..etc) son de los que van, se montan su «picnic» y después que le den por saco a la limpieza.

Total, no se engañen, no es una fiesta para admirar la floración de los almendros, es una excusa para emborracharse y reventar un paraje que debería ser protegido por todos los vecinos, y eso es culpa de todos.