#108151
Mentaychocolate
Participante

Rebatir falsedades no es empeño agradable porque obliga a entrar a veces en el terreno del disparate y a emplear tiempo en explicar lo que debiera ser obvio. Sin embargo no queda otro remedio, porque los falsos mitos tienen un efecto desastroso.

Presentar a los héroes del 6 de octubre como personajes simpáticos, afectuosos, excelentes personas víctimas de unas desdichadas circunstancias es una versión digna de los hermanos Marx  que podría dar lugar a un relato humorístico pero que no es el caso por  estar teñida de  tragedia.

Naturalmente, cada cual puede admirar a quien le dé la gana, pero no en nombre de lo que le dé la gana.

Para algunos, tratar derribar el Estado a base de golpistas liberadores, es una especie de deporte.  Pero claro, sólo lo pueden practicar  unos.

Lo de desagraviar a las víctimas de la Guerra Civil me parece una gran cosa, eso sí, siempre que haya CAFÉ PARA TODOS. Porque tan horrible es el ajusticiamiento de unos como el de los otros.

Ya puestos, sería preciso pedir perdón a los descendientes de Don Pedro Muñoz Seca y a todos los de quienes fueron asesinados en Paracuellos. La masacre en masa de Paracuellos, fue un genocidio sólo comparable a los de los fascistas nazis de Hitler o de los comunistas de Stalin.

Queremos tener memoria, pero memoria c-o-m-p-l-e-t-a.

Olvidamos lo que era España antes de la guerra, durante, y después.

Para algunos parece que la guerra no fue una guerra, sino unos abusones de colegio contra los científicos que se defendían de las piedras que les tiraban los tiranos.

Para otros, España durante la II República, era jauja y brotaba vino de las fuentes.

Con que facilidad olvidamos las checas, y ya pueden recordárnoslo, que decimos que es un invento de los historiadores conservadores. Cuentan algunos supervivientes ( no historiadores conservadores) que, anticipándose a los nazis, algunos milicianos arrancaron dientes de oro a los asesinados… olvidan que algunos pasaban semanas en ellas encerrados, a otros los torturaban… y enloquecían. A la mayoría los tenían en espera de ir sacándolos para matarlos de un tiro, eso no interesa recordar, esa parte de la historia la borramos, y sólo contamos la de unos.

Olvidan la quema de iglesias y detenciones de religiosos católicos…acusándoles de ser gente de misa. Olvidan las torturas con hierros candentes, levantamientos de uñas, palizas, ahogamientos con agua, mutilaciones, olvidan como otros eran descuartizados  y dados de comer a los cerdos…acusados de un único delito:ser católico. Olvidan que a algunos los mataban en el mismo comedor de su casa, ante sus hijos… No hubo ni un juicio. Olvidan que a los novios que sorprendían casándose, los detenían y mataban, a ellos y al cura, porque casarse por la Iglesia, era un delito que merecía la muerte. También olvidan que los detenidos eran conducidos al “matadero” en los alrededores de la ciudad, en las cunetas de la carretera y en los descampados. 

Si hay que desempolvar los caváderes más impresentables de nuestro pasado, hagámoslo con todos ellos. Aquí, por desgracia, hay para todo el mundo. Así que menos lobos con los “mitos” ( los de un lado… y los del otro. )