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2. DE LA CRISIS Y SUS CAUSAS (II). La Sociedad

Garrovillas de Alconétar Foros Generales El político La crisis. Mi visión. 2. DE LA CRISIS Y SUS CAUSAS (II). La Sociedad

#106047
liberal
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Existe entre los políticos la general e irritante tendencia de loar sin motivo alguno, por lo menos sin un motivo que yo comprenda, las virtudes de la sociedad. Pues bien, como yo no soy político, señalo como primero y primordial causante de la crisis a la sociedad española. Por ello, me extenderé del modo más ameno posible en este punto. Y voy a referirme a dos características de los españoles que, a mi modo de ver lastran de modo irremediable su capacidad para desarrollarse como una sociedad moderna. Por supuesto, háganse las excepciones que se quieran, que las hay y son muy destacables:

a) La incultura general y su difusión. Existe en España, desde mi punto de vista, una cierta cultura de la incultura. Más de dos veces he escuchado asombrado cómo algún bípedo vagamente implume ha presumido en el transcurso de una conversación del odio que profesa a "los libros", de que nunca ha leído ninguno, de que no veía el telediario y de que no leía periódico alguno, más allá de los pies de foto del Marca. Si alguna vez he aludido a algún libro que estaba leyendo, o a alguna medida política que me parecía injusta, nociva o, directamente, estúpida, la reacción ha sido, por lo general, una risilla condescendiente que parecía expresar: "Ya está el listo", "¿Pero qué se cree?", "Qué payaso, ¿realmente piensa que nos interesa de lo que está hablando?". Esta falta de cultura y de interés por los asuntos públicos provoca que los españoles se embaulen las mentiras del político de turno sin someter a reflexión ningún tipo de noticia, porque no poseen capacidad crítica alguna. Cuando alguien pronuncia la tan manida expresión "los políticos son todos iguales", realmente, lo que oculta es: "no tengo la capacidad de discernir entre unos políticos y otros o entre una buena política y otra, y por eso, todo me parece igual. En realidad no entiendo nada".

b) El segundo factor es el hooliganismo político. Produce estupefacción observar el hecho de que, precisamente las mismas personas que presumen de su ignorancia o de la alergia que les produce la cultura en general y la política en particular, a continuación se muestran partidarios acérrimos de un cierto partido político, bien sea de izquierdas o de derechas, de un modo que recuerda a los fanáticos de un equipo de fútbol. El comportamiento es el mismo. Yo soy socialista/pepero y voto socialista/pepero aunque arruinen el país. Yo soy del Real Madrid y seré del Real Madrid gane o pierda, juegue bien, o dé vergüenza verlos y, si pierde, la culpa es del árbitro. Por supuesto lo que no parecen observar es que, más allá del cabreo momentáneo, la victoria o derrota de un equipo de fútbol no influye en la vida de la gente, ni en su capacidad para dar un futuro a los hijos, ni para llevar un plato de comida a la mesa de la familia. con la política no ocurre lo mismo. Cuando echamos el papelito en la urna, estamos delegando en un conjunto de personas la capacidad para decidir sobre aspectos fundamentales de nuestra vida. Parece que exhortar a ciertas personas para que reflexionen sobre este hecho, es como pedir peras al olmo.

¿Cuáles son las consecuencias? Pues que tarde o temprano, el nivel de una sociedad se ve reflejado en su clase política. Tanto en la República, como en la dictadura, como en los primeros años de la democracia, el respeto que la gente común tenía al esfuerzo y al estudio, hacía impensable que alguien alcanzara un puesto de relevancia sin tener un curriculum brillante. Nadie llegaba a ministro sin una carrera y, o bien una oposición, o bien una trayectoria destacada en el ámbito privado. Hoy en día, la falta de valor que se da a la formación y a la cultura provoca que lleguen a ministros personajes como Pepe Blanco, Bibiana Aído o Corbacho y tantos otros a niveles menos visibles.

Por otro lado, esta falta de interés y de posibilidad del cambio del voto pervierte la democracia, en el sentido de que, por ejemplo, desactiva a la oposición y el Partido Popular llega a la situación lamentable que presenta hoy en día, asimilándose en niveles de demagogia y en políticas nocivas, a los socialistas, porque no ven que una política distinta y de principios se vea recompensada con votos en las urnas. El resultado está a la vista: las políticas de los dos partidos principales son cada vez más parecidas, más difusas, más incoherentes y más alejadas de las necesidades de la población.

Hasta aquí mi análisis, desde un punto de vista personal y muy matizable, de la sociedad española. A continuación pasaré a describir al segundo culpable de la crisis: los sindicatos.

(continúa)