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Cuentista

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  • #36262
    San Roque
    Miembro

    Como en este tiempo están los niños de vacaciones hemos montado aquí en el cielo un campamento de verano, por varias cuestiones. Primero porque así no vaguean; segundo porque los papas están trabajando y si no tienen yayos que los distraigan y los monten en “el tira coces” nosotros nos encargamos del cuido; y tercero, porque a la Unión de Santos y Educadores nos viene muy bien un ingreso extra para las próximas fiestas que se avecinan.

    Mi amigo y compañero José de Calasanz es el encargado de las materias pedagógicas, y yo como soy un poco cuentista me encargo de entretenerlos con mis historietas y algún que otro cuento.

    Estos días les he ido contando aquel que escribiera un tal Cristian Andersen y que lleva por título “el traje del emperador”. A ellos como es algo largo se lo he ido contando por etapas, pero a vosotros intentaré hacer una síntesis y luego que cada cual saque su conclusión.

    El cuento dice más o menos así:

    Hace mucho tiempo vivía un Emperador cuya única preocupación era tener trajes nuevos. No terminaba uno cuando ya estaba pensado cómo sería el próximo. Él cuando iba al teatro no iba al teatro iba a lucir sus trajes.

    Un día pasaron por allí dos hombres que decían ser grandes tejedores.

    -¡Oh, sí! –dijo uno- podemos tejer las telas más hermosas del mundo.

    -¡Oh, sí! –añadió el otro- el traje será invisible para los que son tontos y para los incapaces de su trabajo.

    Los comentarios llegaron a oído del Emperador.

    -¡Esto es lo que yo necesito! Pensó el Emperador-. Estaré muy elegante y podré saber cuántos tontos y cuantos incapaces me rodean.

    -¡Que me hagan ese traje!

    Los tejedores recibieron grandes cantidades de dinero para comenzar a trabajar de inmediato. Armaron dos grandes telares y pidieron finísimos hilos de oro y plata –que escondieron en sus alforjas- y trabajaron día y noche, pero con los telares vacíos. Y siguieron pidiendo los hilos más finos de seda y oro y plata, que guardaban cuidadosamente, mientras hacían como que trabajaban en los telares hasta altas horas de la noche.

    -Me gustaría saber cómo avanza el trabajo –pensó el Emperador. Pero la virtud maravillosa de la tela de ser invisible para los tontos o los incapaces lo tenía un poco preocupado.

    -Enviaré a mi Sabio Ministro –pensó-, nadie más indicado que él para saber lo que está pasando.

    Y el Sabio Ministro entró a la sala donde estaban los tejedores concentrados en su trabajo.

    -¡Mi Dios! –se dijo, abriendo los ojos como no sé qué-. ¡Yo no veo nada!

    Y le corrió un escalofrío desde los pelos hasta los talones. Pero se cuidó de decir una sola palabra. Los tejedores le rogaron que diese su opinión sobre los colores de la tela, mientras le enseñaban los telares vacíos, y el Sabio Ministro sufría sin saber qué hacer.

    -¿Seré realmente un tonto o un incapaz? –pensó-. No me animo a confesar que no veo nada.

    Eso pensó, pero dijo:

    -¡Es una tela bellísima! ¡Nunca se ha visto nada igual! Sí, sí, así le diré al Emperador.

    -Eso nos alegra mucho –dijeron los tejedores, y le explicaron cómo usaban esos diseños y esos colores. El Sabio Ministro escuchó con la mayor atención para poder repetir las explicaciones una por una.

     

    Días después el Emperador quiso saber cómo adelantaba el trabajo y mandó al Gran Chambelán para examinar el tejido y ver cuánto faltaba para terminarlo. Pero el Gran Chambelán sólo pudo ver telares vacíos. Y donde señalaban las manos de los tejedores sólo veía puñados de aire.

    -¿No es una obra maestra? –preguntaron los tejedores, explicándole las líneas del diseño y nombrándole los colores usados.

    -¡Pero yo no soy un tonto! –pensaba el Gran Chambelán-. ¿Seré incapaz en mi trabajo?

    Eso pensó, pero dijo:

    ¡Es una tela bellísima! ¡Nunca se ha visto nada igual! Sí, sí, así le diré al Emperador.

    Y se fue a contarle, repitiendo con pelos y señales los colores y los diseños que habían dicho los tejedores.

    Por todo el pueblo se fue extendiendo el rumor como un rumor, y en la ciudad sólo se hablaba del tejido maravilloso. Entonces el Emperador ya no pudo resistir la curiosidad y quiso verlo. Con una selecta comitiva que encabezaban el Sabio Ministro y el Gran Chambelán fue al aposento de los tejedores, que parecían profundamente atareados.

    -¿No es cierto que es una tela magnífica? –dijo el Sabio Ministro.

    -¡Maravillosa! ¡La única digna de vestir al Emperador! –dijo el Gran Chambelán, pensando que los otros sí podían verla.

    -¡Qué terrible –pensó el Emperador- ¡Yo no veo nada! ¿Seré incapaz de gobernar?

    Eso pensó, pero dijo:

    -¡Es bellísima! ¡Nunca se ha visto nada igual!

    Y toda la comitiva aprobó comentando:

    -¡Es magnífica! -¡Es admirable! -¡Es hermosa! -¡Nunca se ha visto nada igual!

    Y todos le aconsejaron estrenar el traje para el Gran Desfile. El día del Gran Desfile, ante un grupo de cortesanos, los tejedores hicieron como si retirasen la tela del telar. Cortaron el aire con grandes tijeras, cosieron con agujas sin hilo, y dijeron que el traje estaba terminado.

    El Emperador llegó en ese momento y los tejedores, ante las exclamaciones de admiración de los cortesanos, le enseñaron las prendas.

    -Esta es la chaqueta. -Esta es la capa. -Son más livianas que una tela de araña.

    El Emperador se sacó sus ropas y los tejedores fueron vistiéndolo cuidadosamente con las prendas inexistentes.

    -¡Qué hermoso traje! -¡Qué colores! -¡Qué elegante queda!

    El Emperador se miró al espejo, y aunque sólo vio sus calzoncillos rayados, exclamó:

    -¡Es un traje muy pero muy hermoso! Sí, sí, es el más hermoso de mis trajes.

    Y comenzó el Gran Desfile. El Emperador marchaba orgulloso bajo el magnífico palio, y todos decían a su paso :

    -¡Qué traje soberbio! -¡Es bellísimo! -¡Nunca se ha visto nada igual!

    Aunque no veían nada, salvo los calzoncillos rayados del Emperador, ninguno se animaba a admitirlo. Lo hubieran llamado tonto o incapaz, y todos seguían aplaudiendo con admiración.

    Pero de pronto, en medio del público, se oyó la voz de un chico que gritaba:

    -¡El Emperador está desnudo! ¡El Emperador tiene calzoncillos rayados!

    Y un murmullo empezó a correr como un murmullo, hasta que todo el mundo gritó:

    -¡El Emperador está desnudo! -¡El Emperador está desnudo! -¡El Emperador tiene calzoncillos rayados!

    Y el Emperador se miró los calzoncillos rayados y comprendió que tenían razón, mientras seguía desfilando y los chambelanes seguían sosteniendo la cola del traje que no existía.

    Y colorín colorado este cuento se ha acabado.

    Julio Saavedra Gutiérrez

    #107651
    pulgacojonera
    Miembro

    Si señor, ese cuentu se puedo aplicar muy bien en nuestru pueblu, es la tristi realizadad de Garruvillas. También decil queel añu tieni más mesis, que polque venga ahora más genti de fuera no se tieni que limpial mas que el restu del añu. Que tienen ustedeis el pueblu echu una polcilga.

    #107652
    el arrollitu
    Participante

    Señor patrón aunque usted al ser santo sabe muchas cosas de sus devotos le diré una cosa por si se le escapa, me identifico con un grupo de personas que aparecen en su cuento, yo sería una de las personas que gritaban «el emperador esta desnudo» porque a mí mi emperador ni me la a dado nunca ni tampoco me la dará.

    #107653
    salva1
    Miembro

    Yo diría que mentir y  ocultar la realidad, al populacho, trae serias y desastrosas consecuencias para éste mismo .

    Ejemplos actuales hay muchos,mansiones, coches caprichosos, grandes pisos, perrinas fuera de contabidiad,etc,etc.

    Buen cuentu  San Roqui, cuidi usté  estus torus de toitus los paisanus pa que no se repita nefasto suceso

    #107654
    malas pulgas
    Miembro

    A mi man comentau que que pasa con la cañeria que va pa dos mesis sin agua se sabi algu

    #107655
    San Roque
    Miembro

    Como estás noches de verano nos salimos a la puerta del cielo y nos sentamos a tomar el frecos, el otro día los compis me pidieron que les contara un cuento, ya que les había gustado el que les conté a los niños, pero en este caso debería de ser para adultos, así que ni corto ni perecoso les conté un cuento que leí hace algún tiempo, el autor es un señor que se llama Jorge Bucay, espero que os guste también a vosotros.

    En un reino encantado donde los hombres nunca pueden llegar, o quizás donde los hombres transitan eternamente sin darse cuenta… En un reino mágico, donde las cosas no tangibles, se vuelven concretas…Había una vez un estanque maravilloso. Era una laguna de agua cristalina y pura donde nadaban peces de todos los colores existentes y donde todas las tonalidades del verde se reflejaban permanentemente… Hasta ese estanque mágico y transparente se acercaron a bañarse haciéndose mutua compañía, la tristeza y la furia.Las dos se quitaron sus vestimentas y desnudas, las dos, entraron al estanque. La furia, apurada (como siempre está la furia), urgida -sin saber por qué- se baño rápidamente y más rápidamente aún salió del agua…Pero la furia es ciega, o por lo menos, no distingue claramente la realidad, así que desnuda y apurada, se puso, al salir, la primera ropa que encontró…Y sucedió que esa ropa no era la suya, sino la de la tristeza…Y así vestida de tristeza, la furia se fue.Muy calma, y muy serena, dispuesta como siempre, a quedarse en el lugar donde está, la tristeza terminó su baño y sin ningún apuro (o mejor dicho sin conciencia del paso del tiempo), con pereza y lentamente, salió del estanque.En la orilla encontró que su ropa ya no estaba.Como todos sabemos, si hay algo que a la tristeza no le gusta es quedar al desnudo, así que se puso la única ropa que había junto al estanque, la ropa de la furia.Cuentan que desde entonces, muchas veces uno se encuentra con la furia, ciega, cruel, terrible y enfadada, pero si nos damos el tiempo de mirar bien, encontramos que esta furia que vemos, es sólo un disfraz, y que detrás del disfraz de la furia, en realidad… está escondida la tristeza.

     

    Julio Saavedra Gutiérrez

    #107656
    salva1
    Miembro

    De la forma como lo redacta usted, Santo de mi devoción junto a San Anton, llideres 

    De la forma que vd. lo redacta,lider de los Santos junto a San Anton benditu, y que algun ingredientI  personal le habrá puesto, porque es vd.  un cocinilla de 5 estrellas, en vez de cuento parece historia real puesto que se presta bien a personajes que ud., yo y muchus mas conocemus.( lesta vez la moraleja está clara).

    Buen santo, le pido por favor que cuidi bien a mis paisanus ,los taurinus, de esus morlancus que salgan por el churril y zizageen por esa plaza bella, revestida para la ocasion de viejas maderas, con sabor a historia mezclada entre la angustia y la alegria. Ah» y no se olvie vd. de MI  reciente nieta de guiarla y velar por ella, gracias amado santo y dé  ud, abrazos a San Anton benditu cuandu se sientin en la silla, a la tertulia nocturna,  con la espalda en la pared y el brazu izquierdu apoyau en la espaldera de la silla con culu de enea

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

    #107657

    San Roque, si que está usted inspirado con tanto cuento, que como todos tienen su moraleja y que me parecen las dos muy acertadas. Dé usted un saludo de mi parte a todos los que le acompañan en ese su lugar de encuentro y sobre todo al Jefe.

    #107658
    San Roque
    Miembro

    Como hacía mucho que no os contaba un cuento y alguien me confundió en alguna ocasión con un fabulista, en esta ocasión os dejo una fábula con moralejas.

    Quiso el león conocer cuán grande era su reino y hasta donde alcanzaba su poder. Así pues convocó a todos los integrantes del mundo animal a que se presentasen ante él. Al cabo de unos días tuvo lugar la convocatoria, y los animales fueron saludándose entre sí y charlando ya que hacía mucho que no se veían. Estando un oso y una mona conversando, el león pareció escuchar como uno de ellos le criticaba, así que llamó a ambos para preguntarles de que hablaban.

    El oso respondió que comentaba con la mona el mal olor que había en el palacio del león, lo cual éste tomó como una ofensa y de inmediato se lanzó sobre él dándole muerte. Luego preguntó a la mona si ella opinaba igual que el oso respecto al olor de su palacio, a lo que la mona respondió muerta de miedo: “No, mi señor, vuestro palacio huele como un jardín de flores frescas, en verdad nunca estuve en un lugar en el que se respirase un aroma tan fragante”.

    El león, que sabía que aquellas palabras no las dictaba sino el miedo, se lanzó contra la mona y le dio muerte por falsa e hipócrita.

    Luego preguntó a la zorra por la misma cuestión, pero esta, que era muy astuta y había aprendido de los errores de sus antecesores, se disculpó ante el león alegando que estaba enferma y no podía respirar bien. El león entendió que aquello podía ser cierto o no, pero que se trataba de una respuesta muy inteligente y por ello le perdonó la vida.

    MORALEJAS:

    Cuando es peligroso hablar, lo más prudente es callar.

    Ni la adulación ni la ofensa se deben mostrar cuando te debas a los demás.

    MI MORALEJA:

    Por mucho que adules al león cuando este no te necesite hará contigo como hizo con el oso y con la mona.

     

    Julio Saavedra Gutiérrez

     

    #107659
    saavedra
    Jefe de claves

    Me manda el Santo Patrón un cuento para que los leáis durante las carnestolendas ya que él no puede bajar a la tierra durante este tiempo de lujuria, pecado y divertimento. El cuento es el siguiente:  

    “Cuenta la leyenda que el murciélago fue el ave más bella de la Creación. El murciélago al principio era tal como lo conocemos hoy y se llamaba biguidibela….biguidi=mariposa y bela=carne….el nombre significaba algo así como mariposa desnuda.

    Un día subió al cielo y le pidió al Creador plumas, como había visto en otros animales que volaban. Pero el Creador no tenía plumas, así que le recomendó bajar de nuevo a la tierra y pedir una pluma a cada ave. Y así lo hizo el murciélago, eso sí recurriendo solamente a las aves con las plumas más vistosas y de colores. Cuando acabó su recorrido el murciélago se había hecho con un gran número de plumas que envolvían su cuerpo. Consciente de su belleza, volaba y volaba mostrándola orgulloso a todos los pájaros. Agitaba sus alas ahora emplumadas, aleteaba feliz y con aire de prepotencia. Una vez, como un eco de su vuelo creó el arco iris. Era toda su belleza. Pero era tanto su orgullo  que la soberbia lo transformó en un ser cada vez más ofensivo para con las aves. Cuando el Creador vio que el murciélago no se contentaba con disfrutar de sus plumas, si no que las usaba para humillar a los demás, le pidió que subiera al cielo, donde también se pavoneó y aleteó feliz. Aleteó y aleteó mientras sus plumas se desprendían una a una, descubriéndose de nuevo desnudo como al principio. Durante todo el día llovieron plumas del cielo. Desde entonces nuestro murciélago ha permanecido desnudo, retirándose a vivir a cuevas y olvidando su sentido de la vista para no tener que recordar los colores que una vez tuvo y perdió”.

    Hasta aquí el cuento, lo que sigue ya es de mi cosecha.

    Aquí termina este relato ficticio del cual se puede sacar una moraleja, la dejaré al libre albedrío para que cada cual saque su conclusión, así yo no tendré remordimiento de conciencia de haber dirigido vuestros pensamientos.

    Para apoyar mi conclusión os pondré algunas notas aclaratorias, las cuales no tienen porqué ser compartidas.

    Se le atribuye a Heráclito la frase sobre cierta característica humana “la ?????? hay que apagarla mejor que al fuego de un incendio”.

    La RAE la define como “apetito desordenado de ser preferido a otros o también, como cólera e ira expresadas con acciones descompuestas o palabras altivas e injuriosas”.

    Quien la practica suele tener la sensación de que las reglas del juego son distintas para ella que para el resto, suele justificar cualquier acción suya, sea positiva o negativa; el grado de contemplación propia le hace menospreciar a los demás no solo con lo que dice, sino también con como lo dice, y con lo que hace.

    Si esta persona tiene que justificar algo que le han pillado, achaca la culpa a quienes les piden cuentas.

    Otro rasgo propio de ellos es que la sociedad la estratifican de arriba abajo olvidándose de los laterales. Suelen defender que ellos no están ni a la derecha ni a la izquierda, e incluso que no son políticos, pero en caso de tener que casarse prefieren a unos y mancillan a los otros.

    El “gaspachinu” del cuento aparte de tener la característica de fumar, quedó desnudo porque tenía exceso de soberbia.

     

     

    Julio Saavedra Gutiérrez

    #107660
    emlora
    Participante

    Leído tu comentario sobre la ?????? hay algo que me deja un poco descolocado y es que la primera de las dos afirmaciones que haces en el último párrafo no refleja característica de ninguna de las personas a las que se les está cuestionando su gestión municipal.

    Disculpa la molestia.

    Saludos

     

    #107661
    saavedra
    Jefe de claves

    En tu comentario a mi cuento sobre el gaspachinu dices que te descoloca una cuestión de mi último párrafo, me imagino que te refieres a …» El “gaspachinu” del cuento aparte de tener la característica de fumar…», es lógico que alguien que no sea de Garrovillas e incluso que no tenga una cierta edad a lo mejor le resulta difícil entender lo que quiero decir. Precisamente esa frase no tiene ninguna segunda ni tercera ni cuarta intención, me explico. Los de mi edad en las noches, sobre todo de verano y primavera solíamos salir a coger algún murciélago, en el pueblo «gaspachino»; todo esto antes de que entrara la fiebre proteccionista, de la que no estoy en contra, pero entonces se cogían ranas, pardales, tordos, en fín lo que era habitual en el mundo rural. Sigo que me enrollo, cuando cogíamos algún «gaspachino» y si teníamos a mano un cigarro se lo poníamos en la boca y el animal fumaba como una cualquier de nosotros. De ahí viene el dicho garrovillano de «fumas más que un gaspachino». Eso era todo emlora, no veas ninguna mala intención en lo de fumar o no fumar. Por cierto yo no fumo, y no será por faltas de gana, pero tampoco soy antitabaco, cada uno que haga con su vida lo que quiera, si me molesta me voy a otro sitio y punto.

     

    Julio Saavedra Gutiérrez

     

    #107662
    emlora
    Participante

    Creo amigo saavedra que te contaron solo una de las causas por las que un tipo de murciélagos habitan en cuevas.

    El mismísimo Endubsar me transmitió esta historia sobre otro tipo de estos animales:

    «Hace muchos eones estaban los pájaros y los ratones en una guerra feroz. Ya nadie recordaba el porqué de esta guerra, pero el odio no cesaba. Los murciélagos, viendo que la situación entre los ratones y los pájaros empeoraba, decidieron declararse neutrales en el conflicto. Así evitarían caer víctimas de la violencia. Nombraron dos comisiones y las enviaron a comunicar sus intenciones de neutralidad. Una comisión se dirigió al cuartel de los ratones y la otra fue al de los pájaros. “Ahí vienen los pájaros de la noche”, dijeron los ratones y, además de no dejarles hablar, les dieron una brutal paliza. Los pájaros reaccionaron exactamente igual. Cuando vieron llegar a los murciélagos, a la voz de “ratones con alas”, casi acaban con los pobres comisionados.

    Por estas razones, y a partir de ese día, ambos tipos de murciélagos, viven escondidos en cavernas frías, oscuras y solo se atreven a salir de noche!”.

     

    Con el paso de los años he sospechado que al menos hay otro tipo y otra causa y es que lo que los de un tipo de los primeros la tienen propia y el otro ajena estos terceros no tienen.

     

    Por suerte se trata de gazpachinus que se encuentran estupendamente en las cavernas o acechando en la oscuridad. Nosotros somos animales diurnos y no fumamos.

     

    Salud

    #107663
    tábano
    Miembro

    enlora te ha faltado añadir que los tres pecan de ??????

    en dos es evidente y en tercero o el de la ajena no me dirás que no es de ?????os querer hacer entrar en razon a la ??????

    #107664
    emlora
    Participante

    Tienes razón.

    Por cierto acabo de comprobar que a los gazpachjnus que no tienen cuento les esta pasando retreta  la pulgacojonera

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