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Nuestra Plaza una de las ocho propuestas para visitar en Extremadura.

Es frecuente la tendencia a visitar, conocer, disfrutar, alabar… lo lejano o extranjero y obviar lo cercano o propio. Esto nos ha  pasado este verano al volver de Italia, que nos hemos dado cuenta que, a pesar de haber estado mil veces en Sevilla por mil razones distintas, aún no habíamos visitado, conocido ni disfrutado de su  Catedral; así que este sábado 10 de septiembre nos hemos «plantado» allí, en Sevilla, en su Catedral, en su Giralda, en sus Reales Alcázares, en su Barrio de Santa Cruz … Hasta aquí todo normal, un día de turismo en la capital del Guadalquivir.

La gran sorpresa y mayor emoción llegó cuando callejeando entre la Catedral y la Iglesia del Salvador, nos topamos con un bar en cuyo zócalo exterior figuraba la siguiente frase: «YO TAMBIÉN QUIERO IR A EXTREMADURA». Cuando uno lee la palabra «Extremadura» se le encienden todas las alarmas y mira, respira hondo, busca, investiga a ver «qué seto». Sobre la llamativa frase, fotos de pueblos extremeños protegidas por un duro y transparente cristal, y entre ellas, una de nuestra plaza, de la plaza de «GARROVILLAS».

Después de la foto de rigor para el recuerdo levantas la cabeza, sigues con la investigación visual y descubres que estás ante la Casa de Extremadura. Sí señor, la plaza de Garrovillas representando a la región entera, comentas con la señora. Te sientes orgulloso y sonríes. El calor ya no parece tanto. Sigues callejeando y das gracias a los espíritus por haberte llevado allí.

Tenía que contarlo.

           Fdo.: Chao

 

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