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Crónica «agostil» I parte

En la distancia, allá por tierra de Frates y Califas, el que subscribe, llegado los primeros días del estío, tiene su mente en la calle Naranjo. Está pendiente de ver el programa de actos de las fiestas en honor del santo patrón de la localidad. Este año sobre el papel no veía grandes cambios, luego se demostraría lo contrario. Si bien es cierto que me costó encontrarlo, me fui al sitio más fácil de que estuviera, el perfil de facebook del Ayuntamiento, ese dónde otras veces se ha usado para uso partidista, y nada, a buscar por otros derroteros.

Por imperativos personales, familiares y sociales llego casi a mesa puesta, y me encuentro que cuando más coches hay aparcados en las calles por aquellos de los llegados, se le ha ocurrido a alguien ponerse a pintar líneas amarillas por doquier, desbarajuste total: coches que no se localiza al propietario, otros que están con el reparto, quita de aquí, pon de allí…; con lo largo que ha sido el invierno y la primavera, pero claro ahora como tenemos remanente presupuestario de tinte amarillo, ¡hala a gastarlo! También ha debido sobrar algo de color blanco porque se ha repintado algún que otro paso de cebra, incluso se ha hecho uno nuevo donde algunos hemos reclamado en varias ocasiones, no sé si aplaudir o callarme, no vaya a ser que “donde dije digo, digo Diego”, algunos nos alegramos.

Estaba yo deseoso de tomarme “las once” y “lagunear” un poco, me siento bajo una de las frondosas palmeras lagunera y pido un tinto de verano y una de pajarilla poco hecha, lo de poco hecha es por aquello del calor que desprende el asfalto del que se ha dotado a esa plaza que antes era medio fresca y ahora se ha convertido en una especie de plancha eléctrica, a los dos minutos, la pajarilla ya estaba pasada de punto; ¡calor, no, eso es achicharrarse! Se me ocurriría a mí proponer que se dotara a “La Laguna” de un sistema de refrigeración por pulverización, eso que tanto se lleva ahora y que da buen resultado; se me antoja que no debiera ser muy costoso y que el microclima que se crearía haría más cómodos y soportables los ratos del excesivo calor; pero no, no lo voy a proponer, no vaya a ser que como aquel paso de cebra tan requerido, también se cumpla.

En esta misma página web me encuentro que se ha creado una nueva asociación en la localidad, no voy a poner el nombre por no darle publicidad a lo que no se la merece, ni el nombre elegido parece que sea el más apropiado. Puedo entender que lo que se hacen llamar asociaciones culturales tengan un fin cultural y siempre en pro o en beneficio de algo o de alguien, pero ir contra de…, ni los que se llaman anti taurinos deberían llamarse así; como digo antes, se debe ser pro, nunca contra, pero me da a mí que esa asociación va a tener poco o nulo recorrido.

Algo parecido ocurrió en el acto que se organizó en el Museo Etnográfico bajo el título: “recuperación de un oficio”; este año tocaba el mundo de la apicultura, bien la presentación y los intervinientes, incluso algunos se endulzaron el gaznate con un puro de arropía. Mal, no me gustó que de entre el público, alguien del mundo del animalismo exagerado, sobre valorara una especie animal: el abejaruco, en perjuicio de la capacidad de sobrevivir de una profesión de las más antiguas de todas las civilizaciones y de los recursos de muchas familias; respeto total por mi parte al medio ambiente, e incluso, a los programas para protección de especies en peligro de extinción, pero me parece a mí que en estas latitudes es prioritario la apicultura y todo lo que ella conlleva, incluido el derecho a ganarse el sustento con sus productos, por encima de alguna que otra pérdida de un ave, que como la cigüeña está sobre dimensionada. ¿Sería posible un mundo sin abejarucos? ¿Y sin abejas? Si alguien quiere dar una conferencia sobre la defensa de la leche de las moscas de los camellos de la joroba de los tuaregs, que la dé; pero las conferencias paralelas nunca son bien venidas, sobre todo cuando alguien está exponiendo un oficio artesano aprendido a base de práctica y de generación en generación y le sale un oponente con cierta preparación académica; muchas veces los títulos no dan el saber estar y respetar.

Fin de la primera parte, prometo la segunda que es la más interesante.