Vista general

En un pequeño pueblo se prepara un crimen contra alguien que era inocente, acusado de una falsedad; todo el pueblo conocía que el asesinato se iba a realizar, todos menos la víctima, pero nadie se atrevía a decírselo. La causa se puede entender que era el miedo, tanto a quienes iban a perpetrar el asesinato como al culpable real y a quien levantó el falso testimonio que desencadenó el odio hacia quien era inocente.

Esto sería la sinopsis reducida al máximo, de aquella novela basada en un hecho real que escribiera Gabriel García Márquez bajo el título de «Crónica de una muerte anunciada».

Quienes tienen en sus manos los designios y mueven los hilos de la gobernabilidad de un pueblo deben de ser exquisitos con los tratamientos que se hacen sobre aquellos hechos que tienen una repercusión social notoria, y que si se realizan sesgadamente, al contrario de lo que debiera ser, el objetivo de la información veraz, se convierte por lo contrario en un asunto escabroso, torticero y falaz.

Desmoronamientos

En los últimos días hemos visto como Garrovillas de Alconétar y más concretamente el Convento de San Antonio de Padua, han ocupado un espacio en la prensa regional y en distintos perfiles de facebook; por una parte se recogía la nota de prensa que emite la Junta de Extremadura como consecuencia en Mérida de la reunión mantenida con distintos responsables de la Junta de Extremadura y representantes del Banco de Desarrollo del Consejo de Europa; Hispania Nostra, y Europa Nostra. El objetivo era tomar contactos para proceder en un futuro inmediato a realizar los trabajos necesarios para la recuperación del citado convento ya que se encuentra en un estado de abandono y ruina al borde del derribo total.

Como se recoge en la nota de prensa, que luego se publica en varios medios de comunicación, ha estado algún tiempo sin poder empezar a tomar decisiones ya que existe una parte de este que está en manos de propiedad privada.

En varias ocasiones y por diversos responsable se ha intentado el llevar a buen término la cesión, en la forma que se acuerde, de aquellas propiedades privadas a una Administración Pública para realizar el adecentamiento y recuperación, en la medida de lo posible, de lo que queda de él.

A primero de este año (2017) y como consecuencia de las lluvias y vientos se produjeron derrumbes de algunos paramentos, lo que alarmó a todo el mundo.

La desidia

Por aquellos días, este que subscribe, visitó el Convento con otras personas, algunas pertenecientes a la Asamblea de Extremadura,  otras como Concejales, y un miembros de «SOS Convento»; a la vista de la situación decidimos realizar gestiones para activar el asunto, ya que llevábamos algún tiempo que solo se dedicaba a mostrar y a hacer grabaciones en las ruinas pero sin nada resolutivo.

Después de alguna que otra llamada, mucha insistencia y muchas gestiones realizadas se nos recibió a título particular a personas preocupadas por el temas por parte del responsable de la Dirección General de Patrimonio; en aquella reunión acordamos que para que se reactivara el contacto con los propietarios y terminar las cesiones de las propiedades se instara a la citada Dirección General desde el Pleno del Ayuntamiento de Garrovillas a retomar el asunto. Así se hizo con moción del Grupo Socialista, la cual se aprobó por unanimidad. A raíz de aquella moción que se envió a la D.G. se retoman los contactos con los propietarios privados y se comienzan las gestiones para la cesión de las correspondientes partes de propiedades. Al día de hoy mis conocimientos son que los trámites se están desarrollando como estaba previsto.

 

Claustro

Y así es como el pasado día  27 de septiembre en la reunión comentada se publica que: «(…) en el momento actual nos permite empezar a explorar diferentes posibilidades para acometer la recuperación, una vez el bien sea de carácter público.

La reunión abre la puerta a una posible colaboración con Hispania Nostra, Europa Nostra y el Banco de Desarrollo del Consejo de Europa para iniciar los trabajos de recuperación del Convento de San Antonio de Padua».

Hasta aquí toda la verdad de los últimos acontecimientos, lo que no quiere decir que anteriormente no se hayan hecho gestiones por varias personas con y sin responsabilidades, pero que las que realmente pueden dar fruto son las iniciativas tomadas últimamente desde la Dirección General de Patrimonio a requerimiento de particulares y como seguimiento de lo aprobado en Pleno.

Visitando las ruinas

Haciendo referencia a gestiones anteriores destacar que el 10 de abril de 2014 en Sesión Plenaria de la Asamblea de Extremadura se presentó una Propuesta de Impulso por el Grupo Mixto (PSOE/PREX-CREX) que defendió el Diputado Damián  Beneyto y a la que se sumaron Víctor Casco (IU) y Mireya Conejero (PSOE) para instar a la Junta a cumplir la Ley 2/1999 de 29 de marzo sobre conservación del Patrimonio Histórico y Cultural de Extremadura; dicha Ley es la que en su articulado se recoge que quien tiene la competencia en esta materia es la Junta de Extremadura, si bien puede delegar en otras Instituciones.

Pero todo esto no hubiera tenido el tratamiento, y la situación actual no sería tal, sino hacemos historia de verdad; a quienes se retrotraen a 15 años decirle que tienen algo corta la memoria o los conocimientos. Sería allá por 1991, concretamente el 22 de octubre cuando según Decreto 115 de la Junta de Extremadura, se declara el convento «Bien de Interés Cultural» a propuesta de la Consejería de Educación y Cultura y se le comunica al Ministerio de Cultura para su anotación como tal; ¿saben quién era el Consejero?: Jaime Naranjo Gonzalo; ¿y quién era el Presidente de la Junta de Extremadura?: Juan Carlos Rodríguez Ibarra.

El título y rememoración de la novela de García Márquez es porque algunos ya sabíamos que ciertas negociaciones eran un fracaso anunciado por falta de capacidad para negociar y querer asumir protagonismo sin tener el carácter negociador necesario; lo de la trama de la novela, a modo de hipérbole, es lo mismo que pasa en la villa, todos sabemos que alguien va a morir pero nadie se atreve a decírselo. Lo demás son fuegos de artificios o «cobetiss de dos peus, que jhadin más ruiu que lucis». Esta es la verdad, la verdad de unos hechos incuestionables y demostrables, de alguien que ni necesita los votos para su «hobby» ni pierde el tiempo en contar los «me gusta» en las redes sociales.

 

 

 

 

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