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Historia del periodico ALCONETAR

MI PUNTO DE VISTA
Desde estas líneas quiero ensalzar aquellos inquietos jóvenes, emprendedores, ilusionados, quizás hasta rebeldes, con unas ganas tan grandes de opinar, de contar las cosas, de participar en definitiva, como sus ansias de libertad.

Para que hoy nos entiendan los jóvenes, recordaré unas experiencias personales. Hay que tener en cuenta los años que corrían, estaba reciente la muerte del generalísimo Franco y aunque parecía el fin de la dictadura, la incertidumbre política, la represión, el miedo a tomar partido, la censura, todo estaba tan presente que se palpaba, para que me entendáis ahora hay muchos que proclaman sus ideas sin miedo pero entonces era muy distinto y más en un pueblo donde nos conocemos todos y los pelotas de los señores estaban entre nosotros.

En 1976 que yo recuerde solo habíamos en Garrovillas comprometidos 6 socialistas y 3 comunistas, quiero decir comprometiendo su libertad. En una reunión clandestina anterior a la constitución de la agrupación socialista del pueblo, presidida por una bandera republicana, que uno de los asistentes había tenido guardada desde la última república y dirigida por don José García Macías – que llego a ser el alcalde mas viejo de España y el 1? de la democracia -, se decidió que Antonio Flores y yo, los únicos jóvenes, repartiésemos la primera propaganda del PSOE después de la dictadura, todavía lo recuerdo como si fuese ayer, cuando entraba en un bar y ponía un montoncito de aquellos panfletos encima de una mesa, parecía que había puesto una bomba, como si la mesa tuviese la peste, todos huían de esa mesa, como diciendo yo no he cogido, incluso nos echaron de algún bar y en los demás nada mas salir deprisa y corriendo destruían la propaganda.

En el otoño de 1975 y a propuesta mía creamos el grupo folk Al-Konetara formado por jóvenes emprendedores, en el que se cantaban canciones de otros grupos y solistas, como “Libertad sin ira”, “te recuerdo Amanda” o “Soldadito boliviano” o propias como “Gritaran las piedras”. Es en este ambiente y a propuesta de Leandro Monroy, empezamos a dar los primeros pasos para la legalización del periódico. Corría 1976. Y no fue nada fácil desde ningún punto de vista, que hubo momentos que lo vimos muy difícil, como ya he dicho dada las circunstancias sociales del momento en la que había mucha menos libertad de expresión que ahora, con el miedo a la censura, etc. Como para dar permisos a revistas o rotativos que pudiesen comprometer por complicar al régimen.

En ese año cursaba yo mis estudios de bachillerato en el Brócense de Cáceres y se dio la fortuita casualidad de que uno de mis compañeros de clase y amigo era José Ignacio Munuera Gil, hijo del delegado de información y turismo en ese momento en la provincia y debido a esta amistad lo que hice extensible a Leandro se nos abrieron las puertas de la delegación, dando aquí comienzo una serie interminable de viajes a la capital, de Leandro y yo, en su seat 850 y como anécdota típica recuerdo que era verano y el coche se calentaba con lo que teníamos que parar a cada momento, además estaba en obra la carretera nacional y teníamos que ir a Cáceres por Arroyo de la Luz con los que los viajes a la capital superaban la hora. Otro problema era el económico, menos mal que Leandro trabajaba y ponía la gasolina de su bolsillo. Empezamos a organizar actividades, como rifas para recaudar fondos, el grupo folk fue nuestro mejor apoyo en aquellos primeros momentos con sus actuaciones en beneficio del periódico.

Por otro lado tuvimos suerte, pues Munuera nos presento a su padre y este a su secretario D. Eugenio Expósito, que desde aquel momento se constituyo en nuestro mecenas salvador, nos indico todos los pasos a seguir y cual era la única opción que teníamos para crear algo que se pareciese a nuestra idea y así vislumbramos lo que debía ser el Boletín Informativo de la cooperativa del Campo la Caridad al que llamamos ALCONETAR.

Nos quedaba un penúltimo obstáculo que salvar y aunque era de pura formalidad era imprescindible y sin el cual no nos daban la licencia. De todos los que formábamos aquel grupo del periódico de los mas allegados y comprometidos dos o tres no teníamos todavía 21 años, pero la mayoría los superaban y para mí eran los mayores a los que respetaba y admiraba incluso me atrevería a decir, como se podía desprender de las tertulias que manteníamos, idealizaba relacionándolos con los movimientos estudiantiles de mayo del 68 pues casi todos ellos venían de un ambiente universitario estudiantil o al menos eso me parecía. Ese penúltimo obstáculo surgió cuando ya parecía que estaba todo hecho, al presentar la documentación necesaria para legalizar el boletín, se nos exigía la designación y correspondiente acreditación de tres cargos de responsabilidad, mayores de edad, entonces 21 años, para Director, Subdirector y Administrador. Esto supuso para mi una gran decepción y un filtro para discernir la gente autentica, y aunque yo no soy quien para desautorizar a nadie, pero los hay que además de no tener el valor en su momento para comprometerse si han tenido la cara posteriormente y se han mostrado como si hubiesen sido los artífices del periódico. Todo mi respeto y admiración por los dos únicos de mis mayores que tuvieron el valor de comprometerse por sus ideas el que seria director durante muchos años D. Leandro Monroy y el subdirector D. Adriano Perianes. Esta situación nos produjo momentos de angustia pues después de una reunión para valorar la situación nos veíamos parados por falta de gente. Entonces y en vista de que no nos quedaba mas salida intente convencer a mi padre Wifredo López Vecino, comprometiéndolo sin necesidad, el ha vivido la guerra y la posguerra y se le podía entender algún temor, pues nadie sabia que se iba a escribir en el periódico ni en que grado iba a comprometerse, pero mi padre no vacilo y accedió a ser el Administrador y de esta forma pudimos definitivamente poner en marcha el periódico Alconetar.

Mi salida del periódico se produjo poco a poco, decepción tras decepción y no sé si por mi frívola forma de ver la vida en aquellos días enfrentado a mis compañeros más sensatos que por temor a que nos cerraran el periódico, no quisieron publicar un articulo del padre de mi amigo Pedro, militante del PSP de Getafe y que a través mío hizo llegar al periódico, me quedaron a mí como un don nadie, porque yo recuerde nadie de aquella redacción se dirigió a este señor para darle una explicación de por qué no se publicaba su artículo, aunque hubiese sido una mentira piadosa que nos hubiese mantenido creyendo que teníamos que esperar para poder hablar claro, para decir lo que pensamos.

Hoy me alegro y agradezco a todos los que han hecho posible que aquella idea haya llegado a nuestros días y este a disposición de todos los garrovillanos que quieran decir algo, y en especial a los jóvenes, pues sepan que estamos impacientes de conocer los nuevos valores de nuestro pueblo, de que nos den su visión de las cosas, sus puntos de vista, su percepción y forma de descubrir el mundo, pues es con estas coordenadas la forma de enriquecer el espíritu de nuestras gentes.

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