En primer lugar quisiera saludar a todos los usuarios habituales de este chat, en esta mi primera intervención. Por ello me gustaría comenzar haciendo patente mi deseo de que sea este foro un lugar de debate y confrontación de ideas donde no se utilice la descalificación a priori ni de personas ni de las opiniones que aquí se viertan.
He estado ojeando las últimas aportaciones, muy interesantes en la mayoría de los casos, de los usuarios del foro. Advierto, con sorpresa y agrado, que el tema de la memoria histórica ocupa los puestos más prevalentes últimamente, y por ello me gustaría comenzar mi aportación con un artículo sobre este tema.
De este modo, voy a dar mi opinión sobre algunas de las afirmaciones que se vierten en los últimos artículos, y, si es posible, contrastarlas con hechos que las desmientan.
Afirma el usuario "evo" que los hechos concernientes a la Guerra Civil y a la Dictadura han sido objetos de un silenciamiento desde la transición. Bien. Es su opinión. El hecho es que la Guerra Civil Española es el acontecimiento histórico mundial sobre el que más se ha tratado en libros de Historia. Podemos hablar de un número cercano a las 30000 publicaciones. Además, no hay sino que visitar cualquier librería para observar en lugar preferencial no menos de 4 ó 5 títulos sobre la Guerra Civil Española escritos por autores de diversas tendencias.
En cuanto a que la represión franquista, sin duda condenable y execrable, fue la más sangrienta de Europa Occidental en el siglo XX, resulta una afirmación un tanto peregrina. En ningún país de Europa occidental, salvo quizá Finlandia hubo una guerra civil de las características de la española. Así que, ¿por qué habría que reprimir en Inglaterra, por ejemplo?. Aún así yo creo que Alemania sí es Europa Occidental. La represión franquista, no se puede comparar ni en saña, ni en tamaño, ni en aplicación de métodos industriales de exterminio, con la que ejercieron los nazis frente a otros grupos políticos y minorías raciales. También podría hablar de la represión que ejerció el salvajismo comunista sobre países como Polonia, Ucrania, Estonia, Letonia, Lituania..., pero no me quiero extender en demasía.
Más adelante, se afirma, y ahí sí que quiero detenerme, que "éstos (los vencidos en la Guerra Civil), lucharon por la reposición de la democracia, que se saldó con miles de encarcelamientos y asesinatos políticos". Esta es la base, completamente errónea y sesgada de la Ley de Memoria Histórica. Es decir, que los vencidos por Franco luchaban por la democracia. Esto es falso. Los que se opusieron al bando nacional en la Guerra Civil formaban un grupo bastante heterogéneo. Entre ellos se hallaban republicanos, anarquistas que habían sido represaliados por éstos (véase suceso de Casas Viejas), socialistas, que en aquel tiempo se hallaban bajo el mando de Largo Caballero, y que propugnaban que la república burguesa sólo era un paso hacia la dictadura del proletariado, comunistas, que se hallaban bajo el mando directo de Stalin, y que llevaron a cabo asesinatos políticos de políticos antifascistas, pero que no permitirían que España se convirtiese en satélite de la URSS, etc.
Si bien es cierto que las fuerzas nacionales no luchaban por un régimen democrático, no lo es menos que en frente se hallaban fuerzas utopistas, como los anarquistas y los comunistas, que no peleaban por implantar democracias liberales de corte occidental, sino por alcanzar sociedades totalitarias como lo han sido todas aquellas en las cuales ha triunfado el llamado por ellos "socialismo real", y piénsese en Cuba, la Unión Soviética, la Rumanía de Ceaucescu, China, etc. Puede argumentarse que en España la aplicación de estas políticas no hubiese sido tan traumática, pero esto es un brindis al sol. Lo cierto es que los actos que se sucedieron en la zona republicana no dejan lugar a dudas sobre cuál hubiese sido el resultado de la revolución en España.
Decía Lenin que el éxito de una revolución se conoce por sus frutos. Los frutos, tanto morales como materiales de las dictaduras socialistas y comunistas en el mundo, permiten afirmar que ha sido la experiencia más traumática, junto con el nazismo, del siglo XX.
Me permito recomendar un libro clarificador de una figura que merecería la pena rescatar, en primer lugar porque es extremeño, y después porque ejemplifica claramente a lo que me estoy refiriendo. Estoy hablando de Valentín González y González, "El Campesino", y sus memorias tituladas Yo conocí la esclavitud (Ed. Ciudadela). Valentín González es uno de los jefes militares comunistas más valerosos y sanguinarios de la Guerra Civil. Nació en Malcocinado (Badajoz) Después de pasar por la Legión, entró como simple soldado en el ejército de la República, donde ascendió rápidamente gracias a sus dotes de mando. Se le atribuye, entre otros actos, el fusilamiento de 400 marroquíes en la Ciudad Universitaria de Madrid. Al terminar la Guerra, Valentín se escapa a África, y consigue llegar a El Havre, en Francia, desde donde parte un barco fletado por Stalin para que milicianos, combatientes, cuadros del PCE, etc. fuesen trasladados a la Unión Soviética. Desde que llega a Rusia, y descubre la realidad del régimen comunista, no cesa de lamentar las barbaridades que, en sus propias palabras, cometió en España en nombre de la utopía comunista. Conoce campos de trabajo, cárceles, interrogatorios... elementos todos ellos existentes en la España Republicana, y denuncia a los grandes símbolos del comunismo español, entre ellos La Pasionaria, Lister, Modesto..., y cómo se desentendieron del resto de refugiados españoles. Da un dato y anima a los demás dirigentes comunistas a que lo desmientan: de los aproximadamente 6800 exiliados españoles en Rusia, en 1948 no quedaban más de 1200. El resto acabó destrozado en las cárceles o en los campos de trabajo de Vorkutá, Sajalín, etc.
Intentaré ilustrar, mediante el ejemplo de otras figuras lo que yo creo que fue la Guerra Civil Española: un enfrentamiento donde el grado de odio y de desprecio por la vida de los españoles, por parte de otros hermanos españoles, venganzas personales, totalitarismos enfrentándose, etc. destrozaron mi país... un auténtico horror que, si esta Ley de Memoria Histórica pretende recordar, debería hacerlo con un afán reconciliador, empezando por el reconocimiento de las culpas de ambos bandos, que las hubo. Si este no es el caso, esta Ley debería ser retirada cuanto antes, porque hará un daño irreparable a la convivencia. Creo que no es ni nunca fue el momento de desenterrar cadáveres y tirárnoslos a la cabeza. Daría lugar a una dinámica que se sabe como empieza, pero no como acaba.
En cuanto a ChemaMartín estoy de acuerdo con él en líneas generales.
Un saludo a todos