
Dardo casero que se lanzaba al toro en las fiestas de San Roque y que se fabricaba con un cilindro de madera de 10-12 cm, en el que en una punta se le hacían dos cortes en cruz para meterle una hoja de papel plegada en cuatro partes para hacer de estabilizador, y el la otro un clavo con "muerte" en la punta.
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