donostiarra de madre garrovillana, he estado ligada a las raíces de este pueblo desde siempre. Muchas veces durante mis vacaciones estivales en Garrovillas me sentaba en algún rincón y dibujaba lo que veía, este lugar me transmitía un mágico misticismo, con sus construcciones eclesiásticas, que encerraban mil misterios, sus empredradas y serpenteantes callejuelas, todo rodeado por un manto de campos que arropa y alimenta a Garrovillas...