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evo41
Participante

En nuestro país no nos sentimos orgullosos de los hombres que, aún con sus manchas como humanos que fueron, contribuyeron más a engrandecer a su país. 

Sirvasé como ejemplo: D Manuel Azaña Diaz.

Fue uno de los políticos y oradores mas importantes en la política española del siglo XX, además de un notable periodista y escritor, consiguió el Premio Nacional de Literatura en 1926. Su obra "La velada de benicarló",sobre la guerra civil española es una interesante reflexión acerca de la década de los años 30 en España. Sus diarios (dados a conocer al gran publico hacer unos años) son uno de los documentos mas importantes de este momento histórico.

Participa en 1930 en el pacto de San Sebastian, germen del futuro gobierno republicano que surgiría del resultado favorable a las candidaturas republicanas en las elecciones municipales de 1931 y el subsiguiente abandono del país del rey Alfonso XIII.

Como presidente del gobierno de coalición republicano-socialista lleva a cabo las principales reformas previstas en el programa republicano: Reforma del ejercito, dimensionándolo de acuerdo a las capacidades del país y del erario público; reforma agraria; reforma de la enseñanza, potenciando la pública; estatuto de autonomía de cataluña, etc. Tuvo tiempo además para estrenar su drama "la corona".

Todas esas cuestiones políticas, junto con la agitación social existente en el pías, le acarrearon múltiples problemas con los poderes fácticos, especialmente la iglesia y parte del ejercito (seguidores de Sanjurjo). Finalmente los sucesos de Casas Viejas, Castilblanco y Arnedo motivaron su cese en 1933. esto motiva un alejamiento temporal de la política.

 En 1936, tras resultar vencedora la coalición de partidos de izquierdas "frente popular", es nombrado presidente de la república.

El comienzo de la guerra, y la desunión de las fuerzas políticas republicanas, supone un duro golpe para el.

El 18 de julio de 1938 ante las cortes reunidas en Barcelona, pronunció el célebre discurso en el que instaba a la reconciliación entre los dos bandos, bajo el lema Paz, Piedad, Perdón.

Refugiado en el rosellón, con media Francia ocupada por los alemanes y la otra media administrada por el gobierno títere de Pétain, es vigilado y hostigado por agentes del régimen franquista. Finalmente es detenido por la gestapo. El embajador de Mexico Luis Rodriguez consigue librar al presidente de sus captores y trasladarlo al hotel donde la legación mexicana tiene su sede y en la que se refugian numerosos españoles exiliados.

Prematuramente envejecido y agotado por las penurias sufridas, fallece el 4 de noviembre de 1940.

El mariscal Pétain prohibió que se le enterrara con honores de jefe de estado, negandose a que su féretro fuera cubierto con la enseña republicana. El embajador de Méjico decidió entonces que fuera cubierto con la bandera mejicana. Según cuenta Rodriguez en sus memorias, dijo al prefecto francés:

"Lo cubrirá con orgullo la bandera de Méjico- para nosotros será un privilegio; para los republicanos , una esperanza, y para ustedes una dolorosa lección."