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MI
Miembro

El padre de mi tío Rafael, mi abuelo, lo apresaron al finalizar la guerra española del siglo XX, la llamada guerra civil, su delito había sido haber pertenecido al ejercito que se mantuvo leal al gobierno legítimo de la nación. Como era practicante en la vida civil se enroló como ayudante de cirujano y una vez acabada la guerra, estando preso, ayudaba como enfermero al capitán médico del penal. Un día en que estaba el médico pasando revisión a unos presos se le cayó la pistola al suelo, mi abuelo que le ayudaba en la tarea le comentó:

-Mi capitán se le ha caído el corazón al suelo.

Mi abuelo salió del penal unos días después camino del paredón, pero a mi me enseñaron que los hijos de los verdugos no lo son, a no ser que lo quieran ser.