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Resulta muy complicado

#106055
liberal
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Resulta muy complicado expresar opiniones en estos foros sin que constantemente se me malinterprete debido, probablemente, a la falta de flexibilidad de este medio para introducir los matices necesarios para completar una opinión general.

En ningún momento he afirmado yo que la capacidad de discernir entre lo que está bien y lo que está mal sea función directa de los estudios de cada cual. Obviamente, por ejemplo, si tres personas agreden violentamente a una sola, no es necesario ser Ingeniero de Caminos, para tener la convicción moral de que esto constituye un acto deleznable, únicamente hay que tener valores, pero yo me refiero a otra cosa.

Sí considero necesario tener unos ciertos conocimientos sobre economía para realizar afirmaciones tales como que la situación crítica de España proviene de una crisis exterior, con el único fin de liberar de responsabilidad al político del cual, la persona que realiza esta peregrina afirmación es, más que un seguidor, un auténtico hooligan.

Cuando he hablado de incultura, y probablemente me he expresado mal, hablo de las generaciones jóvenes más que de las adultas. Aunque es cierto que existen muchas excepciones, entre las cuales probablemente usted se encuentre, mi corta experiencia vital me dice que la cultura entendida no como mero conocimiento científico, social o técnico, sino como instrumento de libertad frente a las arbitrariedades de los poderes políticos, económicos, mediáticos, etc., no es un valor en alza actualmente. Su experiencia probablemente sea otra, pero yo observo en primera persona cómo en esta sociedad, que no será tan inculta, pero que lo disimula muy bien, el éxito que se nos está inculcando no es el de una persona que se hace a sí misma a base a su esfuerzo y que, partiendo del nivel intelectual más o menos alto con que natura le ha dotado, cultiva su inteligencia continuamente (y esto no consiste en acabar una carrera universitaria), y consigue un trabajo, o crea una riqueza que le permite mejorar sus condiciones. No, este no es el caso. Lo que se nos vende continuamente es cómo un conjunto de personajes que lavan asiduamente en televisión la inmundicia de sus trapos sucios, son conocidos, admirados y seguidos, o cómo ciertos individuos, que no han demostrado su valía en el mundo laboral, que no han alcanzado un cierto nivel de excelencia académica, etc, consiguen acceder a puestos de responsabilidad como consejerías, direcciones generales y hasta ministerios, mediante el procedimiento de aplicarse a la teta de un partido político, a veces, desde la adolescencia. Y esto lo consiente la sociedad. Porque en una dictadura, los gobernantes son los que son y no son reflejo de la voluntad del pueblo, pero en una democracia, los políticos pueden ser elegidos y defenestrados.

En ningún momento he aludido a los “desfavorecidos en su capacidad intelectual”, porque yo no cargo las tintas sobre aquellas personas que tienen una cierta discapacidad intelectual. Me ofende y cortaré cualquier insinuación en tal sentido. Lo que yo critico es el hecho de que gente con unas oportunidades excepcionales, las mejores que jamás han existido en España, hayan puesto a nuestro país a la cabeza del fracaso escolar en la OCDE. Cuanto más joven es una generación en España en los últimos años, menor interés por la cultura demuestra y, derivado de ello, menor capacidad de discernir el alcance de las decisiones de sus políticos y por lo tanto, más desinterés y pasotismo por los asuntos públicos. Vuelvo a insistir en que se hagan las excepciones que se consideren oportunas, pero esta es una causa no menor de la crisis económica actual.

Respecto a su alusión a la “flor y nata de la intelectualidad” que pidió el voto para nuestro excelentísimo señor presidente, yo no considero que sean ni flor, ni nata, ni intelectualidad. Simplemente representan el mal al que yo aludí en mi anterior intervención, el hooliganismo. No son gente formada en absoluto y, los que lo son, han renunciado a su libertad, porque es muy difícil destacar en España llevándole la contraria al poder político. Realmente representan un porcentaje mínimo del conjunto de los intelectuales válidos de este país, pero cuentan con un altavoz servido por el gobierno que les hace parecer que representan la materia gris de este país, cuando lo que son, en general, es la materia marrón y subvencionada, sobre todo subvencionada.

Dice que la universidad es un sitio en el que las doctrinas del gobierno ganan adeptos, y es cierto. No desde ahora, sino desde el fin de la dictadura, incluso antes, la preponderancia de las ideas marxistas y de izquierdas ha sido aplastante. La universidad no es un ente aislado de la sociedad, y está sometida a los mismos males. Un profesor que tenga una ideología liberal o conservadora, no podrá ser expulsado de su puesto, pero sus posibilidades de alcanzar cargos superiores se verán muy mermadas. Ejemplos de lo anterior: la Universidad Autónoma de Madrid, cuyo anterior rector era el actual ministro de educación que llegó al cargo estimulando el botellón de los jueves. Por otro lado, la Universidad Complutense, negó a don Amando de Miguel, catedrático de esta institución, y uno de los más brillantes sociólogos españoles, la condición de profesor emérito, por su línea de oposición al gobierno. El rector de esta universidad, Berzosa formó parte de la PAZ (Plataforma de Apoyo a Zapatero). Tal vez estos datos dispersos le ayuden a entender por qué la universidad española está como está (no hay ni una sola universidad española en el ranking de las cien primeras del mundo, ordenadas por su calidad).

Por supuesto, esto demuestra que un cierto nivel de estudios es necesario, pero no suficiente, para alcanzar la libertad individual. Y el hecho de que usted no tenga estudios superiores no obsta para que sí haga gala de un nivel intelectual aceptable, y me extraña mucho que escriba sin faltas de ortografía sin tener, por lo menos, un buen bachillerato.

En resumen, la política lo está impregnando todo, en especial la educación, adulterándolo y estropeándolo y la sociedad lo está permitiendo.

Yo lo llamo incultura.

Usted llámelo como quiera.

 

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