#105802
liberal
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Hace unos meses sostuve una serie de polémicas relativas al tema de la Guerra Civil y de la IIª República en este mismo foro. Generaron una gran controversia, como puede observarse por el número de posts de respuesta que tuvieron dichos hilos del foro. En ellos únicamente trataba de responder a ciertos comentarios que se habían vertido y que, a mi modo de ver, ofrecían una visión maniquea y sesgada, según la cual un bando era fundamentalmente bueno y el otro intrínsecamente malo.

Por supuesto los progresistas de guardia comenzaron con las descalificaciones personales dirigidas contra mí, sin ser capaces en ningún caso de desmontar las tesis que vertía en mis respuestas. Sí es cierto que hubo algunos como el amigo evo, que demostraron una tolerancia y un respeto dignos de encomio, pero otros no mantuvieron tal actitud.

Como he dicho, con tal experiencia, veo a la amiga coguta comenzar un hilo relativo a los trágicos sucesos que se produjeron en aquella época. Para ello utiliza las memorias de Antonio Bahamonde, delegado de Propaganda de los alzados, que relató en el libro Un año con Queipo de Llano (Memorias de un Nacionalista) algunas de las muchas e injustificables barbaridades que se estaban cometiendo en la zona nacional.

Mi opinión es que esa forma de enfocar el tema, nos aleja de un debate sosegado, que debería centrarse mucho más en las causas de la guerra, que en los desmanes que fueron sus consecuencias. Porque si se comienza con esa dinámica, lo único que se consigue es una discusión infantil del "y tú más" que no conduce a ninguna parte. Para lo único que sirve es para desenterrar a los muertos después de 70 años y que unos a otros nos los arrojemos a nuestras respectivas cabezas.

Testimonios tan espeluznantes como el de la pobre señora que se relata, se produjeron en ambos bandos de la guerra.

El recordarlos uno por uno setenta años después para sostener una supuesta superioridad moral de la izquierda, únicamente deteriora la convivencia entre españoles. Lo cual resulta bastante lamentable.

Si por ejemplo queremos conocer cómo eran las cosas en la zona "buena", podemos acudir a los testimonios de Félix Schlayer, cónsul de Noruega en Madrid, que salvó a muchos madrileños, ofreciéndoles, junto a otros diplomáticos, refugio en sus respectivas legaciones. Madrileños que iban a ser asesinados por delitos como ir a misa o ser de conocida filiación derechista o, simplemente, ser adinerados. Quien dude de esto que lea su libro Matanzas en el Madrid republicano (Ed. Áltera).

Pero ya digo que es para ofrecer un contrapunto. El debate carece totalmente de sentido.

Reciban un cordial saludo.

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