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prehistoricas desgracias

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coguta
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"Aunque el otoño de la historia cubra vuestras tumbas con el aparente polvo del olvido, jamás renunciaremos ni al más viejo de nuestros sueños"

Miguel Hernández

…luchó en varios frentes (Teruel, Jaén, etc,) defendiendo la legalidad, acabada la guerra estuvo varias veces preso. Murió en la cárcel de Alicante en marzo de 1942. Estando preso recibió una carta de su esposa donde le decía, entre otras muchas cosas que el hijo de ambos se alimentaba de pan y cebolla. Así nació el poema Nanas de la cebolla. Fue un gran poeta y mejor persona, pero como futurólogo no siempre acertó. ¿o si ?. El tiempo lo dirá. El siguiente poema nos sirve de ejemplo.

Os alimenta el aire sangriento de un juzgado,

de un presidio siniestro de abogados y jueces. 

Y concedéis, los pedos por audiencia de un lado,

sientras del otro lado jodéis, meáis a veces.

Retretes de elegancia, cagan correctamente:

hijos de puta ansiosos de politiquerías,

publicidad y bombo, se corrigen la frente

y preparan el gesto de las fotografías.

Temblad, hijos de puta, por vuestra puta suerte,

que unos soldados de alma patética deciden:

ellos son los que tratan la verdadera muerte,

ellos la verdadera, la ruda vida piden.

Putonas de importancia, miden bien la sonrisa

con la categoría que quien las trata encierra: políticas jetudas,

desgastan la camisa jodiendo mientras hablan del drama de la guerra.

Venís de la Edad Media donde no habéis nacido porque no sois del tiempo presente ni el ausente.

Os mata una verdad en el caduco nido:

la que impone la vida del siempre adolescente.

Sois mis enemiguitos: los del mundo que siento rodar sobre mi pecho más claro cada día.

Y con un soplo sólo de mi caliente aliento,

con este sólo soplo dicté vuestra agonía.

Hemos de destrozaros en vuestras legaciones,

en vuestros escenarios, en vuestras diplomacias.

Con ametralladoras cálidas y canciones

os ametrallaremos, prehistóricas desgracias.

Porque, sabed: llevamos mucha verdad metida dentro del corazón,

sangrando por la boca y os vencerá la férrea juventud de la vida,

pues para tanta fuerza tanta maldad es poca.