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Peligrosos fanáticos fundamentalistas

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liberal
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Algunos ejemplos de ultraconservadores cuya opinión no merecería ser tenida en cuenta en Alkonetara:

 

  • Dr. Bernard Nathanson. Fue conocido como “el rey del aborto”. Realizó más de 60.000 con sus propias manos. Sin embargo, un día, observando el corazón de un feto latiendo, se preguntó qué estaba haciendo realmente en la clínica. Suya es la siguiente reflexión: “Seguí practicando abortos en 1976. Realizaba abortos y alumbraba niños, pero las tensiones morales iban creciendo y se iban haciendo intolerables. En una planta del hospital asistíamos partos, y en otra planta realizábamos abortos. (…) Podíamos realizar abortos en el noveno mes, antes de los primeros dolores de parto. Cuando escribo esto, se hacen cada año al menos quince mil abortos después de la vigésimo primera semana. Hoy con veintiuna semanas el niño se considera viable. Estos ya no son ni siquiera abortos: son asesinatos de niños prematuros. A mitad de los setenta, estaba arriba en una planta poniendo la solución salina hipertónica en una embarazada de 23 semanas, y en otra planta abajo tenía otra de 23 semanas con contracciones y yo trataba de salvar al niño. Las enfermeras cayeron en el mismo hachazo moral. ¿Qué hacíamos aquí, estábamos salvando niños o los estábamos matando?” El Dr. Nathanson se arrepintió y se convirtió al catolicismo. ¿Qué es la opinión de este ultraconservador frente a la de alguien tan formada ética moral y filosóficamente como Bibiana Aído?
  • Dr. Justo Aznar Lucea. Jefe del Departamento de Biopatología clínica y Coordinador de la Universidad de Investigación Bioquímica del hospital de La Fe de Valencia. “La vida del nuevo ser humano comienza con la fusión de los pronúcleos masculino y femenino, es decir, con la fecundación del óvulo. El óvulo fecundado tiene ya toda la dotación cromosómica necesaria, es decir, total capacidad para alcanzar su pleno desarrollo. Se puede decir que en ese momento el óvulo fecundado no es una posibilidad de vida humana, sino una vida humana llena de posibilidades. Él mismo dirige su propio desarrollo. Es un ser independiente y autónomo, que únicamente necesita ser alimentado y el ambiente adecuado que la madre le presta”. Este señor no es nadie. Claramente adolece de una falta de opinión "social" sobre el tema.
  • Dr Jèrôme Lejeune. Catedrático de Genética Fundamental en la Universidad de la Sorbona. Fundador de la citogenética clínica. “No hay diferencias entre los científicos. Todos estamos de acuerdo en que, desde el principio de la vida, hay un ser humano; si hubiera un huevo de ballena fecundado, diríamos que es un ser de la especie ballena. Con los hombres ocurre igual. La discusión entre los científicos se plantea acerca de si se respeta o no, se protege o no, un ser humano muy pequeño, igual que se respeta otro de mayor tamaño. Pero estas diferencias no son de carácter científico, sino para decidir si nosotros respetamos al ser humano cuando mide unos milímetros, igual que cuando pesa dos o tres kilos. La ciencia no tiene que medir, lo sabe con certeza y, a raíz de eso, unos dirán que se le puede matar si es pequeño, y otros no, pero esto último ya no es ciencia. La ciencia dice que, en todo caso, es el mismo ser humano con más o menos edad, más o menos desarrollado”. Otro peligroso ultraconservador fanático.
  • Dr. José Botella Llusiá. Catedrático de Obstetricia y Ginecología y Presidente de la Real Academia de Medicina. "El embrión humano es un ser vivo y un ser humano. Tiene una personalidad humana desde el principio de la vida; abortar es un homicidio desde el punto de vista biológico y jurídico". Este es más peligroso. Nada menos que el presidente de una Real Academia. Esta Real Academia de Medicina debe ser un nido de ultracatólicos. Habría que echarlos a todos y poner, no sé, al doctor Montes, por ejemplo.
  • Rabindranath Tagore: Premio Nóbel hindú, poeta profundísimo y filósofo. "Cada niño, al nacer, nos trae el mensaje de que Dios no ha perdido todavía la esperanza en los hombres". Obviamente, su creencia en Dios lo inhabilita para debatir sobre estos temas.
  • Mohandas Karamchand Gandhi: "Me parece tan claro como el día que el aborto es un crimen". ¿Quién es Gandhi? Nadie. ¿Tiene conciencia social? Obviamente, mucha menos que nuestros guías intelectuales de la izquierda, faltaría más.
  • Otra figura posicionada claramente en contra del aborto es la Madre Teresa de Calcuta. ¿Qué no dirá esta fanática religiosa? -pensará alguno.

Termino con una interesante reflexión. Muchas veces se utiliza como argumento en favor de la posición proabortiva el hecho de que es mejor que no viva alguien condenado a una existencia desventurada, bien por problemas físicos, psíquicos, o por un entorno hostil.

Hace unos años en la televisión francesa tuvo lugar el siguiente debate entre un médico abortista y el doctor Lejeune. (Increíblemente existen foros en que debates de este tipo son posibles sin que uno llame al otro fanático religioso, ultraconservador, carca, ultracatólico, etc.):

Lejeune: "De un padre sifilítico y una madre tuberculosa que tuvieron cuatro hijos, el primero nació ciego, el segundo murió al nacer, el tercero nació sordomudo y el cuarto es tuberculoso; la madre queda embarazada de un quinto hijo. Ud. ¿qué haría?"

Monod: "Yo interrumpiría ese embarazo"

Lejeune: "Tengamos un minuto de silencio, pues hubiera matado a Beethoven".

 

 

Ya sé que no debería haber escrito después de prometer no volver a hacerlo, pero hay ocasiones en que, bueno, . . . el silencio oprime demasiado.