#104404
liberal
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    Aquí en España tenemos la mala costumbre, que en medios y personas dizque progresistas se convierte en una auténtica patología, de negar la evidencia. Es decir, nos fabricamos una idea preconcebida de la realidad, y luego esperamos que la realidad se adapte a nuestra idea.

    Con el problema del islamismo, esta forma de actuar se manifiesta de un modo muy especial. Me explico. La idea que tiene el español medio, es que los musulmanes estaban muy tranquilos en sus jaimas, y que los americanos, apoyados por Aznar les hicieron una guerra para robarles el petróleo. Esto agitó a las conciencias morunas, que, por culpa de este apoyo ponen en el punto de mira de los terroristas a nuestro país.

    Esta idea, por supuesto, parte de un desconocimiento generalizado de la historia de Oriente Medio, de la historia de la dicotomía Oriente – Occidente, y, por supuesto de la historia de España. La realidad, nos guste o no, es que existen amplios sectores, probablemente mayoritarios, dentro de muchas sociedades musulmanas con posturas religioso – políticas cercanas al fundamentalismo. El hecho de que nosotros hayamos olvidado nuestro origen judeo – cristiano, no tiene por qué significar que los árabes ignoren el suyo.

    Lo cierto es que los dos países de occidente más odiados por el fundamentalismo islámico son EE.UU. "el Gran Satán", porque representa el desarrollo y el poder que ellos no son capaces de vencer ni alcanzar, y por otro lado, España, único país que, siendo conquistado en la primera expansión del Islam (siglos VII y VIII), vuelve a la órbita cristiana. Esto son hechos incontestables.

    El mecanismo por el cual se piensa:

Problema: amenaza terrorista

Causa: presencia de tropas en Irak

Solución: retirada de tropas.

Es un razonamiento simplón, una ilusión introducida en el pensamiento de los españoles, mediante el cual se utiliza el miedo de la gente para fomentar el odio, no contra los terroristas, sino contra los supuestos causantes de que nos hallemos ante su punto de mira, para ganar las elecciones. Esto, ni más ni menos, es lo que se logró, con la ayuda inestimable de los apoyos mediáticos, el 14 de marzo del año 2004.

    Ahora nos encontramos con que los islamistas, tras desertar de Irak, siguen siendo una amenaza. ¿Descubrirá el pueblo español que se le ha manipulado vilmente? No alberguéis esperanzas. La capacidad del español de autoengañarse no conoce límites.

    Permitidme que me despida con una recomendación a Cañita y a Caspilla: "Terrorismo y Democracia tras el 11 – M", Edurne Uriarte. Creo que está en Espasa.