#104233
liberal
Miembro

     Nunca he escrito en Alkonetara para criticar ni en un sentido ni en otro las actuaciones de los políticos locales de Garrovillas, y de momento pienso seguir haciéndolo.

     Pero otra cosa muy distinta es guardar un silencio que se convierte en opresión ante tanto oprobio como sufre una nación antaño gloriosa, y si no tal, por lo menos que se podía mirar al espejo con un cierto orgullo.

     No es el caso de la España de hoy. Son tantos los pensamientos que se agolpan cuando intento escribir sobre España que casi nunca sé como empezar.

     Tenemos un país con un presidente del gobierno que cuando estuvo en la oposición va al Marruecos, y se fotografía junto a un mapa en el que el aparecen bajo soberanía marroquí Ceuta, Melilla, Las Canarias, Andalucía y Murcia.

     Tenemos un país con un presidente del gobierno que se echó a la calle cogido del brazo de los movimientos antisistema más extremos, en una de las campañas de agitación callejera más brutal que se recuerda en Europa desde la caída del Muro, e incluso antes, asaltando las sedes del partido en el poder, y sin arrepentirse lo más mínimo, para protestar incivilizadamente contra una decisión todo lo discutible que se quiera, pero absolutamente legítima.

     Tenemos un presidente que, cuando estaba en la oposición, prometió sacar nuestros soldados de  Irak si ganaba las elecciones, lo que para cualquiera que no esté ciego, y dudo que en España quede alguien, significa poner una diana sobre nuestra pobre nación. 

      El mismo presidente que saca a las tropas de Irak, haciendo gala de un pacifismo tan falso que abochorna, distribuye cientos de soldados españoles en el Líbano, Haití, Afganistán, etc., para hacer exactamente lo mismo que se hacía en Irak, llegando al extremo de que el momento histórico contemporáneo en el que hay más soldados españoles fuera de España no es ni con Suárez, ni con González, ni con Aznar, es con ZP.

     Tenemos un país con un presidente del gobierno que llegó al poder después de una masacre, violando la jornada de reflexión, cercando la sede de Génova, agrediendo a miembros del partido rival, lo que en Alemania, Cañita, habría sido motivo suficiente para suspender las elecciones, manipulando a los muertos y jugando del modo más miserable con el miedo de la gente.

     Tenemos un país con un presidente del gobierno que cuando gana en las circunstancias especiales que he referido, en vez de tender la mano hacia el partido de la oposición para unir a los españoles que estaban absolutamente destrozados, se dedica a pactar con las fuerzas nacionalistas más cerriles que ha sufrido España desde la IIª República.

    Tenemos un presidente del gobierno, que cuando estaba en la oposición propone un pacto anti – ETA al partido del Gobierno, y mientras tanto tenía a sus acólitos del País Vasco negociando con ETA en un gesto de desfachatez sin precedentes.

     Tenemos un presidente del gobierno que cuenta entre sus declaraciones más heroicas con aquella en la que llama "hombre de paz" a un fabricante de huérfanos, a una alimaña, a un ser que el castellano, con toda su riqueza léxica, aún no ha encontrado palabra lo suficientemente negativa para definirlo.

   Por cierto, MI, si quieres sigo, pero me parece suficiente para abrir boca.

     Y teniendo en cuenta, amigo Cañita, que después de todo lo dicho anteriormente, que no es mi opinión, son hechos contrastables, hay un empate técnico en las encuestas, una persona que sepa un poco de la historia de este país, que no esté en la lucha entre una derecha patética e inmóvil y una izquierda miserable y antinacional, sólo puede terminar pensando que esta sociedad da asco, y España da mucha pena.