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liberal
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Esta misma semana hemos tenido la noticia del asesinato, y digo bien, asesinato, de un auténtico luchador por las libertades y la democracia, Orlando Zapata que hace que me hierva la sangre cuando veo a tanto progre defendiendo a la basura comunista de Cuba, igual que al observar a los mismos que se llenán la boca de estado de Derecho, condenando las muertes de la dictadura de Franco, ocurridas hace decenas de años y, al mismo tiempo, se les tiene que extraer con sacacorchos una condena al régimen de Castro con la boca pequeña.

Sé que esto no lo leerán los Zapateros, Moratinos, Llamazares y demás compañeros mártires, pero se ha estado afirmando que Orlando Zapata Tamayo murió de una huelga de hambre. Esto no es sino una minimización inadmisible, por parte de los medios de la “progredumbre”, de la cantidad de torturas a que ha sido sometido este pobre, aunque digno, hombre.

Voy a contar para los que no la sepan, la vida, a modo de humilde homenaje, de Orlando Zapata Tamayo, pues la historia de la libertad de las naciones se escribe con la sangre de mártires como él.

Orlando Zapata Tamayo nació el 15 de mayo de 1967 en Santiago de Cuba. Era albañil y plomero, luego ya me dirán ustedes la amenaza que podía representar para el régimen comunista. Su vida transcurrió como la de cualquier espíritu libre en una dictadura alevosa como la de Cuba, sufriendo ataques, coartación de sus libertades, vigilancias, y otro tipo de amenazas ante las cuales Orlando nunca guardó silencio. Ese fue su delito.

Fue detenido el 6 de diciembre de 2002 y recluido en la prisión de máxima seguridad de Guanajay, acusado del supuesto delito de desacato. El 7 de marzo de 2003 fue excarcelado, pero el espíritu de Orlando no podía permitir los abusos y sólo salió de la cárcel para realizar un ayuno a favor del resto de presos políticos.

Detenido otra vez y juzgado el 18 de mayo de 2004 fue condenado a 3 años de prisión. Otros supuestos "actos de desacato" cuando estaba detenido fueron suficientes para elevar su condena a ¡36 años!

Cumplió su condena en la penitenciaría de Guanajay en provincia Habana, hasta que el 15 de enero del 2005 fue trasladado para la prisión Taco-Taco, en la provincia de Pinar del Río. En octubre de 2009, Zapata fue sometido a una brutal paliza durante horas, que le provocó un hematoma cerebral de tal magnitud que obligó a la trepanación de su cráneo para evitar una muerte segura.

En la prisión Kilo 8, en Camagüey, fue donde empezó una huelga de hambre el pasado 2 de diciembre del 2009, para protestar contra palizas sistemáticas de los guardias y muchos otros abusos que se cometen en las prisiones cubanas.

A mediados de enero fue trasladado al hospital Amalia Simoni de la Ciudad de Camagüey, donde lo dejaron casi desnudo con un fuerte aire acondicionado, que le provocó una neumonía, porque el régimen comunista no es capaz de dar aire acondicionado a sus súbditos, pero sí a sus verdugos.

A pesar de su crítico estado de salud, el régimen lo trasladó la semana pasada al hospital de la Prisión Combinado del Este en La Habana, donde no existían condiciones para tratarlo. Allí, los matarifes y verdugos de la dictadura castrista aplicaron una tortura típicamente soviética, dejándole 18 días sin agua, lo que agravó su situación y le provocó fallos en un riñón. El disidente falleció este martes 23 de febrero de 2010 en un hospital de La Habana, tras soportar 86 días en huelga de hambre. (Fuente: http://www.talcualdigital.com

A continuación, esa especie de legión de sacamantecas llamada Ejército Cubano, ocupó la ciudad natal de Orlando Zapata para impedir que su entierro se convirtiera en una manifestación por la libertad en Cuba.

El día después de la muerte de este hombre, el presidente Zapatero pronunciaba un discurso en la Sala de los Derechos Humanos de la ONU en Ginebra donde habló de la pena de muerte. ¿Creen ustedes que tuvo algún recuerdo para Orlando Zapata Tamayo, alguna condena para los que lo habían tratado con tanto sadismo? Por supuesto que no, porque, como decía este jueves Arcadi Espada, no es su muerto. No es un muerto de la izquierda.

Oigan cómo suena la madre de este hombre, oigan cómo suena una luchadora por la libertad, comparen con las declaraciones políticamente correctas de los progres que expresaban inquietud por la huelga de hambre del asesino múltiple de ETA José Ignacio de Juana Chaos y, si pueden, contengan el llanto y las arcadas:

http://www.cnn.com/video/data/2.0/video/spanish/2010/02/24/WEBviotto.cnn.html

No sé qué haría con Zapatero, Llamazares, etc. pero, si yo fuera alcalde de Garrovillas, mañana mismo convocaba un minuto de silencio en la plaza por la muerte de este hombre y proponía al pleno que la próxima calle que se inaugure en nuestro pueblo llevase el nombre de Mártires Cubanos o el de Orlando Zapata Tamayo. 

Quedad con Dios