Como reza el título del mensaje, y sabiendo que no es una costumbre al uso, permitirme por este medio, al que sé que acceden buen número de paisanos, agradecer en el nombre de mi familia y en el mío propio, todas las muestra de cariños que hemos recibido estos días por el fallecimiento de mi madre, no sólo en presencia (y eso que la ciclogénesis no nos ayudó) sino a través de los múltiples medios de comunicación que hoy tenemos.
Gracias en nombre de toda la familia de Rufina Gutiérrez Díaz.
A mi madre:
Tú que mucho viviste,
a ti que mucho sufriste;
habrías dado parte de tu vida
por ser la primera en irte.
Más como no sirve pedirlo
tu paz te ha de llegar;
cuando tu cuerpo esté dormido
y tu alma se eche a volar.
Aquí dejo su retahíla
que repetía como versos;
aquella que me decía
siempre que me daba un beso.
“Porqué tanto vivir,
porqué tanto sufrir
y porqué no morir”.
Esta es la letanía de la madre mía,
igual de noche que de día.
Julio Saavedra Gutiérrez