Me perdonarán los incansables controladores de la tranquilidad del rebaño por abrir otro nuevo hilo, pero, comprenderéis que un "extremista" como yo no pueda descansar sin crear lo que vosotros llamáis crispación.
Lo que a continuación escribo, lo plasmo en alkonetara porque, posiblemente no aparecerá con la profusión que debiera en otros medios dizque de comunicación. He venido sosteniendo una serie de polémicas sobre la infame ley de la Memoria Histórica, cuya finalidad es recorrer la geografía hispana en busca de fosas comunes, para aventar los huesos y tirárselos al Partido Popular, como si Aznar los hubiese fusilado. Pues que sepan todos estos inconscientes (o quizá no tan inconscientes como malvados y caraduras), que las cunetas pueden revelar recuerdos dolorosos para la izquierda igual o más que para la derecha, claro, que éstos no se mostrarán en Cuatro, ni los patrocinará Gavilondo.
Alaba aquí Evo con cierta frecuencia la figura de don Manuel Azaña y Díaz, político sectario, uno de los causantes directos, por su demagogia, su cobardía, y su ataque indisimulado a la religión católica, de la Guerra Civil; y en un texto que leí, como todos los suyos, con mucha atención, intenta hacer pasar la de Azaña por una muerte honorable, por la que debiéramos, según él, sentir mucha lástima. Y lo hace transcribiendo unas declaraciones del embajador de México en Francia, país que en aquel momento se hallaba bajo un régimen, el del PNR, luego PRI, que gobernó 75 años el país. Claro, las declaraciones de semejante personaje probablemente debieran movernos a la piedad, si algunos no supiéramos lo que México significaba para la república. Exactamente lo que el propio Azaña quería para España. Un régimen, en el que, aunque se votara, siempre gobernara la misma opción política. Una república de las izquierdas, el paralelismo con las actuales circunstancias es claro.
Por cierto, parte del artículo está copiado de la Wikipedia. No está bien cortar y pegar sin citar las fuentes.
Nos recuerda un supuesto carácter conciliador de Azaña, basándose en su discurso en Barcelona en el que pronunció las conocidas palabras "Paz, piedad, perdón". Alocución que se produjo en julio de 1938, cuando ya la guerra pintaba mal para el bando revolucionario, y que no se produjo antes, cuando Franco estaba en clara inferioridad. En todo caso, se lo podía haber aplicado durante todo el tiempo en que él, y muchos de los suyos, convirtieron la IIª República en un régimen insoportable para más de media España.
Por ejemplo, y ya sé que esto dolerá, cuando las derechas, junto con los radicales ganaron las elecciones de 1933, Azaña apoyó la revolución de Octubre de 1934 desde Cataluña, puesto que las izquierdas no podían soportar gobiernos de derechas (CEDA), o de centro (Radicales de Lerroux) aunque estos fuesen elegidos por el pueblo, mientras Franco defendía a la República, haciendo frente a la rebelión antisistema de los partidos de izquierda, entre ellos, ¡qué boda sin la tía Juana! el Partido Socialista Obrero Español. Se requisaron en sedes de este partido, y de otros, demócratas de toda la vida, más de 100.000 armas de fuego.
Ya digo que la Historia, utilizada como lo hacía el Ingsoc de Orwell en 1984, (por cierto, tío, muy bueno el nick, yo también conozco someramente la obra de Orwell y me apasiona), podrá servir para llevar a las masas, como burros del ronzal a las urnas, pero no para evitar que gente como yo sepa que la verdad está bastante lejos de vuestros postulados.
Quedad con Dios.