Mira que me duele tener que poner como ejemplo a nuestros vecinos los franceses, y que conste que no soy anti francés, pero nos han vuelto a dar una lección de cómo elegir a sus líderes políticos afrontando una primarias, en el partido Socialista, que al principio estaban superdivididas –se presentaban 5 candidatos para ser elegido como Presidente a la República en las elecciones de la próxima primavera- y que al final con una participación de cerca de 3 millones de votantes entre los que se cuentan, afiliados, simpatizantes y todo aquel que ha querido participar, han elegido a FranÇois Hollande con más del 56% de los votos. ¿Y por qué me duele?, pues porque aquí evitamos las primarias basándonos en que se divide al afiliado primero y luego aparecen rupturas dentro de los partidos con lo que ello acarrea, sin entrar en las consideraciones que otros partidos pueden hacer de un proceso que ellos no tienen recogido en sus formas de elección de cargos. Pues nada más lejo de la realidad a la vista de lo acontecido en Francia.
Por otra parte me aflora como reflexión el que la amplia participación se da un poco de tortas con el mensaje de que la ciudadanía está en su mayoría en contra de la clase política y de los sistemas de elecciones democráticas. No seré yo el que diga que no se tiene parte de razón a la vista de los casos de corrupción que inundan el mapa político hispano, por no decir mundial, en la mayoría de los partidos; pero los últimos mensajes del 15O van más encaminado a la situación que se encuentran (los llamados indignados) con relación al abandono que por parte, ya no solo de la clase política, sino de quienes deberían de aportar más en época de crisis a poner solución a los problemas económicos (banca, grandes industrias con beneficios, Organismos Oficiales de control bancario, los llamados mercados, etc.), estos no han pensado en ningún momento en las clases desfavorecidas, e incluso digo más, hay quienes se han guardado sus espaldas blindándose contratos y jubilaciones vergonzosas.
Se que el texto no será del gusto de todos, e incluso será rebatido, cosa que aprovecharé para aprender algo, seguro.
Y para finalizar y por aquello de no dejar a nadie sin un poco de culpa en la situación actual, permitirme una serie de preguntas:
¿Cuándo conseguíamos el dinero fácil de los bancos y nos endeudábamos por encima de nuestras posibilidades?. ¿O cuándo nos concedían hipotecas supervaloradas incluso para amueblar y comprar coches?, ¿no pensábamos que podía pasar lo que después pasó?, ¿no seremos también culpable en la parte que nos corresponda?
Bueno, como siempre ya me he liado malamente y no sabía cómo parar,
Salud.