Yo, créanme, creía haberlo visto todo ya. Hasta que conocí a Bibiana. Bibiana Aido Almagro. Ministra de Igualdad del Gobierno del Reino de España. Resulta que el otro día va la criatura y suelta en sede parlamentaria que estaba convencida de que el compromiso con la igualdad de los “miembros y miembras” de esta comisión sería muy importante en el devenir de bla bla bla.
La gente no salía de su asombro:
- que sí, que sí. Que lo ha dicho.
- ¿pero de dónde la han sacao?
- ¿lo habrá dicho queriendo?
¿Creen ustedes que esto arredra a Bibiana? No hombre, no. Bibiana saca pecho. ¡Que somos socialistas! Si el idioma no va con nosotros. Hay que cambiar el idioma. Y te vas a cualquier tertulia y ves a los más distinguidos representantes del progrerío nacional (perdón, antinacional), diciendo que claro, que el idioma es sexista. ¿Cervantes? Un machista, oiga. ¿Calderón de la Barca? Un facha. ¿Galdós? Pues no te digo nada, si hasta escribió los Episodios Nacionales. ¿Cabe muestra más elocuente de su pertenencia a la extrema derecha?. ¿Unamuno? Un maltratador. Y así vamos tirando. Claro, al ver el revuelo formado, un ministro normal de un país normal, hubiera salido corriendo a colgarse de cualquier micrófono a decir que fue un error, que los nervios propios de la primera vez, etc. Bibiana no. Bibiana dice que las quejas de los académicos se producen porque hay más académicos que académicas y, claro, la Real Academia Española de la Lengua es un nido de fachas y de machistas. Ni la ministra es normal, ni el ministerio, ni esta España, ni la madre que la engendró.Es asombroso hasta donde puede llegar cualquiera con un carné del PSOE en el bolsillo.
Total, que siglos y siglos de cultivar un idioma que es el segundo del mundo en importancia, de escribir algunas de las obras cumbres de la literatura universal, horas y horas invertidas, yo por lo menos, estudiando gramática, para que ahora te digan, porque lo dirán, que el español es un idioma de fascistas.
Yo, al igual, supongo, que los muy progresistas representantes de la izquierda de esta página, he leído a los dirigentes históricos de la izquierda española: Desde Azaña, Giner de los Ríos, Indalecio Prieto, Jiménez Azúa, Julián Besteiro, Alberti, hasta terminar en Bibiana y Carmen Calvo; no me negaréis que la decadencia intelectual de la izquierda es un hecho palmario y evidente. La pena es que estos últimos sean los mismos que perpetran los planes de educación, para analfabetizar y aborregar convenientemente a los súbditos, porque aquí ya no hay ciudadanos.
Para terminar, yo propongo que el próximo Diccionario de la Lengua Española lo perpetren, porque eso no sería redactar, mano a mano Bibiana y Pepe Blanco en Ferraz. Para los estudiantes será un chollo, porque como mucho tendrá mil quinientas palabras.
Jesús, qué país.