A medida que se acercan las elecciones, y sin conocerse siquiera quiénes serán los candidatos, la caza al que ya creen el más peligroso para sus intereses, ha aumentado. Aunque no ha cesado en toda la legislatura, ahora, en la recta final, se disponen a echar el resto. Los ataques no son a la Psdg, sino única, y exclusivamente, a uno de sus miembros al que ya dan por “candidato”. Tampoco provienen en su mayoría del principal partido de la oposición, sino de un grupo de resentidos cuyos intereses personales, no siempre legítimos, se han visto seriamente comprometidos. El convencimiento de que a este alcalde no se le doblega, les ha hecho perder los “papeles”, los modales y desde luego la dignidad.
Unos desde el anonimato, los más; otros identificados, los menos, y otros asintiendo con su presencia o su silencio, han conformado un cuerpo de ejército que al grito de ¡todos contra el mismo!, pretenden sustituir el noble ejercicio de elección libre del voto. Insultos, descalificaciones, intromisiones en lo personal, familiar o profesional, son sus argumentos, porque no hay otros. Y eso cansa, cansa a quienes estamos por debatir y confrontar, frente a difamar. Ese es el motivo por el que desde hace ya algún tiempo, he reducido mis intervenciones en las redes sociales. El hastio, unido al convencimiento de que nada hará cambiar de aptitud a quienes, con malas artes, llenan páginas y páginas en las redes sociales, ha contribuido y mucho, a reducir mis intervenciones.
Pero nadie se equivoque; cuando aparezcan “plumas” identificadas, dispuestas a debatir desde el respeto, a confrontar desde las ideas, y a convencer con argumentos, ahí me encontrarán. Antes, durante, o después de las elecciones.
Saludos. Cjgil