En primer lugar felicitar a todos, conservadores y progresistas, que lejos de cegaros por consignas partidistas, mantenéis la sensatez y coincidís en llamar las cosas por su nombre.
Para entender estos dos conceptos demosgracía y dedocracía, hay que partir para la primera de la premisa de que siempre habrá gente agradecida que no se le ocurrirá tirar piedras a su tejado, ni morder la mano que le da de comer aun en contra de sus principios.
Y la segunda vera facilitada su instauración porque hay una gran masa hechizada con tonterías a los que le lavan el coco con nuevos conceptos y que han dado en llamar La ciudadanía, que como bien se sabe, es el pueblo reducido a rebaño amorfo, liberado de la nefasta manía de pensar. Un saludo y seguir así.