en que casi nunca a funcionado y los responsables somos nosotros por no limpiar nuestra casa.
La droga del futbol bien dosificada antes y despues de los noticiarios, en los prolegomenos de los partidos y en la sopa. Y en los ratos que no hay futbol la mirada al pasado de lo que pudo haber sido y no fue, dejan un inmenso vacio en el que se mueven con total impunidad los vampiros de la politica a los que tanto amais. Ahora corto para ver el partido, los rebeldes que levanten la mano para el cursillo de guerrilla urbana.