Julio Saavedra - Opiniones

SALVEMOS LOS PINARES II

Con fecha 6 de marzo pasado publicar por este medio una perorata con el título de «salvemos los pinares» en la que alzaba mi voz con la única intención de salvaguardar lo que es una zona con una riqueza excepcional paisajística así como de flora y fauna, «Los Pinaris».

En aquella fecha requería que más pronto que tarde se pusiera en marcha un programa multidisciplinar que amparado por todas las Instituciones competentes en materia de incendios y con el fin de prevenir lo que podría ser un desastre ecológico, amén de los pocos o muchos recursos que pueden aportar el piñón, y no tuviéramos que rajarnos las vestiduras por algún hecho no deseado.

Hoy leo en noticias regionales que la Consejera del ramo va a proponer a la Junta de Extremadura una «tramitación de urgencias» para  (…)"modificar" la Ley de Prevención y Extinción de Incendios de la comunidad para "limpiar y arreglar también el monte privado"(…)

Por lo visto y leído el año que no ha sido generoso en aguas y el verano que parece ser que se avecina, puede agravar el problema, ojala solo sean elucubraciones de este pendolista y no se me tenga que dar la razón.

SALVEMOS LOS PINARES

En más de una ocasión he dicho que no me gusta ni pretendo ser el Pepito Grillo de nadie, aquel personaje que hacía de voz de la conciencia de la marioneta de madera que construyó Geppetto, Pinocho, a quien le crecía la nariz cuando decía alguna mentira.

Tampoco pretendo ser alarmista, pero la vida nos enseña que más vale prevenir que curar, y de esto sí que sé un rato.

Si unimos el material del que está hecho Pinocho, madera, y este último párrafo sobre el «más vale prevenir que curar» no sale un axioma casi perfecto.

Me quiero referir a la situación en la que se encuentran la zona conocida como «los pinaris»,  y lo único que pretendo es llamar la atención por el abandono, en cuanto a protección contra incendios y el peligro que encierra el que en algún momento de mala fortuna se prenda fuego y por las circunstancias en la que se encuentra no haya remedio para ese descosido.

La zona cada vez que paso por ella me da más sensación de abandono; pinos viejos y ajados, ramas tronchadas casi llegando al suelo, pinos nuevos sin limpiar, maleza sin roturar, ni un solo contrafuego, nada más que los caminos que la cruzan en uno y otro sentido; en definitiva «una bomba en potencia».

Mi visión sobre la fiesta del «almendro en flor»

¡Precioso! Estaba nuestro entorno, como hacía algún tiempo que no lo veía, en cuanto a las cosas no terrenales solo el chubasco de media tarde acortó lo que podía haber sido una jornada memorable. Al azul de nuestro cielo se le sumaron unos nubarrones oblongos para que aquel no fuera monocolor, la piel curtida del almendro se coronó con miles de pétalos, sépalos, pistilos y estambres entre albino y rosáceo; sobre algunas de sus ramas quedaban resto del fruto envejecido y abrigado con su gabán, que virando a miles de marrones nos recuerda que su juventud pasó y perece sin recolectar.

El suelo arenoso se dejaba pintar por los verdes hierbas, salpimentado cada poco por cardos que hacían juego con el color del gabán de las almendras. A lo lejos los pinos piñoneros se erguían para mirar y con un poco de envidia apuntarse también a la fiesta de bienvenida de la próxima primavera.

Todo muy bucólico, a la naturaleza no se le puede pedir más; pero a quien sí se nos puede pedir más es a quienes la disfrutamos.

Debemos ser más condescendientes con ella si queremos dejársela a próximas generaciones para que recuerden, que un día a alguien se le ocurrió empezar a poner en valor la belleza que nuestro entorno nos proporciona.

Y también deben, quienes administran ahora y en el futuro nuestro patrimonio, nuestras fiestas, nuestros recursos…, empiecen a poner en valor lo que es de todos y para todos.

El turismo como recurso

FITUR es el acrónimo de Feria Internacional de Turismo, feria que se celebra anualmente en la Institución Ferial de Madrid, a la que acude la flor y nata del turismo y aquellos que quieren ser referente en la actividad turística, tanto a nivel nacional como internacional.

Alcaldesa de un municipio cacereño entregando recuerdo al Rey

A falta del cierre definitivo de cifras y resultados, al día de hoy desde el pasado día 18 que comenzó, se calcula que han pasado más de 245.000 visitantes, batiendo record tanto en visitas como de los expositores.

A las pruebas me remito

Publicaba por aquí estos tiempos atrás dos peroratas, una en la que me lamentaba de la desidia en la que está la localidad en lo referente a publicaciones en medios públicos y con un poco de sarcasmo reivindicaba el trabajo de una figura local. Otra en la que denunciaba, con una segunda intención, el estado actual a que ha llegado el convento San Antonio de Padua, por si acaso alguien tuviera a bien, en lugar de querer salvar cierta parte trasera, esa que principia donde termina la espalda y, empezara a adquirir la responsabilidad que su cargo le otorga e intentar ponerse a trabajar para salvar aquello que se pueda, algunos no vamos a cejar en el intento.

Después de estos días de vino y rosa, como la película, a los que se les añade turrones y viandas varias, voy a seguir siendo el «Pepito grillo» local aún a costa de que alguien se cambie de acera y otros sean voceros en cartapacio ajeno.

El convento: fracaso de la sociedad

Hoy día 2 de enero de 2017 hemos girado visita 5 personas a lo que queda del denostado Convento de San Francisco de nuestra localidad.

Los que estábamos allí no nos movía ningún otro fin que el conseguir alzar la voz para que se pueda salvar aquello, que aún está en manos de quien pueden hacer algo por una responsabilidad que se ha ido dejando por parte de todos.

Decía yo que la responsabilidad es del pueblo, y no refiriéndome al termino pueblo como localidad, no, me estaba refiriendo a pueblo como máximo exponente de todo lo que ello encierra: autoridades, propietarios, ciudadanía…

Hoy he vuelto a sentir eso que yo llamo “desilusión de  niñez”, que es aquello que se ha magnificado en valor y en tamaño cuando uno es niño, adolescente y joven, y que vuelves a ver cuando ya se es adulto, y aquello que tu ilusión que hacía magnificar resulta que se ha convertido en algo normal, aquello que tu ilusión te hacía verlo con una irrealidad superlativa ahora se ha tornado en todo lo contrario.

Eso mismo me ha pasado a mí hoy, y alguno más cuando lo comentaba en la visita al Convento.

Traslado de la Torre de Floripes

Hace algún tiempo escuchaba que era intención del Museo Arqueológico Nacional el trasladar la Torre de Floripes de lugar debido al deterioro rápido que llevaba como consecuencia de los envites del agua sobre sus sillares.

La verdad que en principio no me lo creí y además me parecía una tarea ardua.

En aquella primera información también se justificaba el traslado junto al Puente Mantible porque se había creado un movimiento social en Cañaveral que quería apropiarse tanto de la zona de la Torre como del Puente, de hecho han realizado gestiones para añadir la palabra Alconétar al nombre del pueblo, pasándose a llamar “Cañaveral de Alconétar.

En alguna ocasión llamé para interesarme por el hecho y me comentaron que en cuanto se pudiera acceder al “castillo” se iba a realizar tanto el traslado como la búsqueda del becerro de oro, así como de los barriles que contienen el Bálsamo de Fierabrás, y que además ya tenían todos los permisos en regla.

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